Pablo Miranzo: «Ojalá con el conflicto de Ucrania no tenga que morir nadie para que se den cuenta de que la precariedad, en la labor que hacemos, mata»

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Entrevista realizada por Jara Sacristán. INSTAGRAM: @jarademiguel   TWITTER: @jaradeperiodist

Editoras: Mariola Conde y Elena Bandrés.

Pablo Miranzo, periodista.
Pablo Miranzo, periodista y fotógrafo.

Antes de todo, ¿qué tal estás? De esta manera tenía previsto empezar la entrevista a Pablo Miranzo, fotoperiodista, periodista en Ucrania. No dejan de aparecer por nuestras pantallas imágenes y vídeos del caos y la destrucción en Ucrania. ¿Dónde se encontraría en estos momentos?, ¿cómo estaría? Pablo Miranzo es «freelance», lo que quiere decir que trabaja por cuenta propia, es autónomo. Trabaja para sí mismo y carece de la protección que tienen los enviados especiales de los grandes medios. Aun así, decidió coger sus cosas y marcharse para documentar la invasión de Ucrania. Mantuvimos una conversación de poco más de una hora por videollamada. Él se encontraba descansando en un refugio en Eslovaquia, en la frontera con Ucrania y me enseñó cómo era por dentro. Tenía capacidad para más de cien personas y estaba compuesto por varias carpas, una para comer, para dormir…El periodista alicantino estaba allí trabajando, concediendo entrevistas y poniéndose en contacto con varias agencias y ONGs. Me pareció una persona sincera, sin filtro. No obstante, me pidió en ocasiones que no pusiera información que me daba en la entrevista y así lo he hecho por consideración a su trabajo. A veces bromeaba con sus respuestas y otras veces pensaba mucho antes de contestar. De carácter humilde, lleva varios proyectos a la vez y trata de pasar el mayor tiempo posible documentando y fotografiando. Sin duda, pasión, talento y vocación son las palabras que definen a Pablo Miranzo.

¿En qué ciudad estás?, ¿cuánto tiempo llevas ahí?

Ahora estoy en Eslovaquia, en concreto en Michalovce. Es una zona de la frontera que toca con la ciudad de Úzhgorod, Ucrania, a 15 kilómetros del paso fronterizo. Yo he estado en zona de conflicto relativo. Yo no he visto pegar ni un tiro. Yo he estado haciendo frontera en Eslovaquia, Rumania y Moldavia. Y luego también empecé a entrar desde Rumania a otras ciudades en Ucrania. Cogí una ciudad de retaguardia en Ucrania y ahí me quedé. No me motiva mucho irme a un sitio más peligroso sin nada atado. Llevo ya 15 días.

¿Qué obstáculos te encuentras como «freelance»?

Las complicaciones sobre todo son la falta de seguridad, no saber si vas a vender, tener que costeártelo tú todo… Incluso cuando ofreces una pieza por cierto dinero y te pagan ese dinero y ya está. No están contando cómo se hacía antes cuando ibas de staff o de enviado especial para un medio donde te pagan lo que ganas más todo lo que gastas mientras estás haciendo esa cobertura. Yo eso no lo he vivido.

¿Vas con un equipo?, ¿traductora?

¡Qué va! Vas haciendo contactos y vas buscando. Todo depende del presupuesto.

Me gustaría saber qué opinas sobre el caso de Pablo González, el periodista español detenido en Polonia por supuesto espionaje a favor de Rusia. Lleva ya un mes arrestado. ¿Te sientes desprotegido?

Es una «putada»  y el otro día justo lo estaba hablando con un amigo. Al tío le pueden caer diez o quince años de cárcel. Le han puesto prisión preventiva tres meses de momento y no hay ninguna prueba. También me parece una putada a nivel personal y para nosotros como españoles, consumidores por el trabajo que hacía. Es una de las personas que mejor podría estar cubriendo estos temas por experiencia, contactos…Su madre es rusa y por eso tiene un pasaporte ruso. A mí me parece una pena y con toda la polarización que hay ahora de propaganda de un bloque y otro me parece muy importante poder tener a periodistas españoles que cuenten lo que está pasando porque estamos viviendo en una época de propaganda fuerte.

Refugiados en un coche en Úzhgorod, Ucrania. Foto hecha por el periodista Pablo Miranzo.                       Redes sociales: @pablomiranzo
Refugiados en un coche en Úzhgorod, Ucrania. Foto hecha por el periodista Pablo Miranzo.
Redes sociales: @pablomiranzo

Algo así quería comentar contigo. Hace unas semanas veíamos imágenes en los telediarios de una periodista rusa interrumpiendo el informativo con una pancarta, reivindicando que se estaba manipulando a través de los medios y que no se estaba contando la verdad. ¿Qué opinas de la censura que hay en Rusia?

Me parece fatal. Sé que hay periodistas españoles e internacionales que se han tenido que ir de ahí por miedo a que con la ley de «Fake news»  les puedan meter en la cárcel. Con esta ley te ponen hasta diez años de cárcel si publicas algo que es mentira y eso es muy subjetivo depende de quién lo decida. He oído que a los que hablan de invasión ya los ponen en listas, quieren que se hable de operación militar especial. También he visto que a un activista de la oposición le han pintado la «Z» en su casa. El símbolo de la victoria que pintan en los tanques como símbolo de apoyo a la invasión de Rusia.

¿Tú tienes que sortear alguna censura?

Sí, yo creo que hay algún tipo de censura en nuestro bloque pero más sutil. Seguramente vaya más en base a la precariedad de la gente que trabaja y que quizás no hay ni tiempo ni recursos para poder dedicar el tiempo que requieren algunos tipos de investigaciones periodísticas. Por ejemplo, la difusión a través de las grandes empresas. Al final deciden un poco lo que se publica y no, pero no se puede comparar a la censura rusa. Ahí están acostumbrados a un Estado mucho más fuerte y más autoritario. Yo creo que el propio pueblo ruso, no te voy a decir que lo quiere, pero entiendo que de alguna manera es lo que ha elegido. Me acuerdo de que leí un libro de Kapuscinski, «El imperio», que dice que Rusia tiene una ambición imperialista que le condena a ser pobre por intentar mantener fronteras tan grandes. Esa ambición nosotros no la tenemos. No nos importa soltar el Sáhara. Volviendo a lo que decías de la censura, va más según lo que es la agenda de cómo los medios tienen la capacidad de decidir de qué se habla y de qué no.  Todos sabemos cómo es la censura, cómo se censuraba antes . Eso no se hace ahora pero la información sigue siendo un arma de control social y los medios aunque no sean rentables no dejan de hacerlo y eso es por algo. Yo siempre pongo el ejemplo del salario mínimo o la luz. Si los medios estuvieran todos los días machacando con que eso es un problema, seguramente saldríamos muchos más a la calle a manifestarnos porque al final lo que condiciona lo que nos quema o no, depende de los medios y para mí en eso consiste la censura que tenemos nosotros.

Te voy a poner otro ejemplo. Hace unos días se hizo viral en Twitter una imagen de un corresponsal en directo para la Sexta en Kiev con un chaleco antibalas y un casco. Aunque la calle está despejada, se pone a grabar delante de un coche destruido. En la imagen también aparecen en un segundo plano dos señoras con lo que parece que son bolsas de la compra. A esto criticaba un usuario de la red que había personas paseando con tranquilidad al lado del reportero, que estaba con el casco y el chaleco,  dramatizando en exceso. ¿Se está banalizando el trabajo del periodista?

Lo entiendo. Él está en una zona de conflicto y yo como reportero hago cosas parecidas. Hay seguros de vida que no te cubren si no te pones el chaleco y el casco y al final cuando trabajas para otra persona tienes que cumplir con lo que te mandan. Yo soy freelance y puedo moverme de forma autónoma. Cuando vas para la televisión o cosas más serias, imagino que hay unos estándares para cumplir. Otra cosa sobre la polémica, yo tampoco he visto imágenes en Ucrania de señoras con casco y chaleco porque seguramente no tengan la posibilidad de tener uno. La gente de Twitter está desde su casa criticando. Vete tú a una zona de conflicto y mira dónde te pones el casco y dónde no. Y luego, es que la gente de aquí piensa que los ucranianos van a dejar de salir a hacer la compra. Igual sí, cuando haya asedios o por seguridad en momentos no se pueda, pero yo he leído a muchos corresponsales que dicen que incluso en los momentos más chungos la gente se acostumbra y no deja de salir. Cada persona siente el miedo de formas diferentes. Me parece muy mezquino y pocas personas, hablando así de tú a tú, van a criticar que un periodista esté en Kiev y lleve el casco. Ya no te voy a decir ni a cuántos kilómetros tienen que estar de dónde ha caído una bomba. Además, otra cosa que he leído de periodistas es que ahora donde lanzan una bomba, vuelven a lanzarla a las dos o tres horas cuando hay gente ayudando a los heridos, corresponsales transmitiendo…Yo he visto periodistas con veinte, treinta años de experiencia que decían: «Si no tenéis un contrato no vengáis aquí. Pero si venís y no tienes chaleco, ni lo penséis». Aconsejan llevar cuidado. Son cosas serias, yo esto yo no lo sabía. Así que respecto a la banalización, pues por supuesto. Obviamente sí. Pero yo quería defender a la persona que se está poniendo el casco y el chaleco.

Ucranianos en un refugio en Moldavia. Foto hecha por el periodista Pablo Miranzo.       Redes sociales: @pablomiranzo
Ucranianos en un refugio en Moldavia. Foto hecha por el periodista Pablo Miranzo. Redes sociales: @pablomiranzo

¿Están los medios ofreciendo información sincera o se dramatiza en exceso como se criticaba en Twitter ?

La naturaleza de los medios es ser amarillistas, sensacionalistas. Luego cada periodista que vea lo que hace. No creo que haga falta hablar de esto, eso ya lo sabemos todos.

Me has hablado antes de los seguros de vida, ¿tú tienes uno?

Todos tenemos que tenerlo.

¿Y en el caso de no tener el seguro que podría pasar?

¿De qué te sirve esto? Si te matan, te han matado, ¿sabes? Aunque luego se ve que en la repatriación puedes arruinar a tu familia si no lo tienes. Hay que llevarlo. Te puede pasar lo más tonto, te partes la pierna y tienes que llevarlo. Lo que pasa es que la realidad de lo que yo te estoy diciendo es que la mayoría de los periodistas freelance y hasta los que van trabajando de colaboradores para medios no lo tienen.

¿Cuál es el motivo?

La precariedad. Cuesta un pastón y pagan una mierda.

Y esa es la situación que tu defiendes como persona que está ahí. Cómo puede ser que estéis ahí documentando, haciendo llegar una información importantísima y debido a la precariedad no podáis protegeros como se debe por no poder pagar un seguro de vida. 

Sí y ojalá con el conflicto de Ucrania no tenga que morir nadie para que se den cuenta de que la precariedad, en la labor que hacemos, mata. Ahora está saliendo un comunicado de Reporteros Sin Fronteras y la FAPE, Federación de Asociaciones de Periodistas de España, pidiendo a los medios y al Estado español que cubran los seguros de los periodistas. Somos 120 españoles y la mitad están en plantilla, esa gente va cubierta. Pero los pocos freelance que hay no. Joder, que no es una cosa de si damos a todos cascos y chalecos se van a ir todos a la guerra. No se van a ir. Es algo que, si quieres ir vas, no es algo que te va a dar dinero.  Vas por vocación. Igual que se da dinero a saco a televisiones públicas para hacer programas, que el Estado dé dinero a los periodistas independientes para que puedan trabajar porque es una realidad que muchos de los mejores periodistas hoy en día, son independientes y no trabajan para un medio . Yo llevaba un año y medio trabajando para un medio, estaba habiendo cosas peores. Estaba desmotivado y había entrado en una espiral de precariedad que era peor que estar sin trabajo. Habla con periodistas contratados por medios y pocos te van a decir que es genial. Ser freelance es duro pero los periodistas independientes hacen muy buenos trabajos y de temas que merecen ser contados. No es a este tío le gusta viajar y hacer fotos. En la Constitución pone que es un derecho estar informado y si es un derecho, hay que apoyarlo con dinero público.

¿Qué es lo que haces en tu día a día?, ¿cuál es tu rutina?

Localizar historias, hacer preproducción, producción y posproducción. La posproducción siempre es parecida, casi siempre es escribir, editar, seleccionar fotos y enviar. La preproducción puede ser desde ir por la calle, ver un cartel, investigar, llamar… Si veo material voy con ellos, veo sus actividades y los conozco. Producción ya es localizo un día, voy y les hago fotos. Básicamente es eso, pero lo bonito de este trabajo es que la rutina es muy loca. Entonces, la preproducción de algo puede ser que te coges un taxi y te cuentan una historia que te sorprende y te pones a trabajar.

¿Cómo está el acceso a la frontera?, ¿qué te piden?

Nada. Siempre bromeamos aquí entre amigos que si dices que vienes para matar rusos entras con el carnet de la biblioteca. Hay gente que lo hace, eh. Están entrando voluntarios. Pero como periodista y español a mí siempre me han dejado entrar. Tengo mis acreditaciones internacionales y la del ejército ucraniano. Por cierto, hoy el Comité Internacional de Periodistas ha hecho un llamado a Zelenski y al gobierno ucraniano para que pongan un poco de orden con qué se puede hacer y que no porque tienen a todos los periodistas encorsetados haciendo lo mismo. Hay poca libertad y nunca sabes qué puedes publicar, pero vamos que para entrar como periodista es en realidad fácil. A íi una vez me tuvieron una hora quieto sin hacer nada,  a ver si me ponía nervioso. Me preguntaron qué opinaba sobre la guerra de Ucrania y ya está. Creo que era más curiosidad del guardia que otra cosa.

¿Y a los ucranianos?

Les piden más cosas. Los hombres no pueden salir aunque ahora mismo al ejército ucraniano le sobran hombres, le faltan armas. Cuando paso siempre hay filas enormes de gente y a ti te ven extranjero y pasas antes. Y a ellos pues los miran mucho más, quién es, de dónde viene.

Como has dicho, te encuentras en un refugio en la frontera con Eslovaquia, ¿tienen miedo los países vecinos?

Eslovaquia está en la OTAN. Moldavia sí que tiene ese miedo. Todos por el tema del gas porque están muy cerca. No se siente nada de miedo, lo ven un poco todo por la tele. Tienen un choque más directo y son países que tienen más roces con Rusia. Sobre todo se ve solidaridad con la gente que está entrando por las fronteras.

 Cuando me has dicho que el refugio en el que estás casi nunca se llena me he quedado un poco sorprendida porque las cifras del éxodo son gigantescas, la frontera con Polonia debe de estar a rebosar…

Hay una sobre ayuda. Queda feo decirlo y tal pero yo en cada sitio que he estado se ve eso. Hay más voluntarios que refugiados y yo no he estado en Polonia que es donde más salen pero vamos sí que hay mucha ayuda y no, no sé llenan. Pero eso es bueno, la gente se ha volcado. No se llena el pabellón porque la respuesta que ha habido ha sido muy bestia. Hay mucha más ayuda que gente que la que necesita. Mucha gente pasa el día aquí, se alimenta, duerme, descansa un poco y se monta en uno de los buses que te lleva directamente a otras ciudades. Están teniendo muchas más facilidades que en otros conflictos.

¿Has estado más cerca de los países fronterizos o de Ucrania?

Yo la mayoría del tiempo he estado dentro de Ucrania. A mí lo que me interesa es documentar el conflicto, por eso la mayoría del tiempo he estado dentro aunque sea en ciudades que están lejos del frente. Entonces sí que puedes hacer historias de voluntarios que ayudan al ejército, de los comités de defensa territorial, que descarga al ejército las tareas más duras, de las oficinas de reclutamiento … .Hay cosas interesantes. Incluso estoy haciendo un proyecto de fotos de propaganda de guerra que hay por la calle que me encuentro.

Háblame un poco de ese proyecto.

Cuando veo fotos de propaganda, carteles, les saco una foto.  Me recuerda mucho a carteles de la Segunda Guerra Mundial y otras guerras. Me parece interesante. Todavía quiero terminarlo antes de saber si se va a publicar, etc…

Me imagino que llevarás varios proyectos a la vez.

Claro. Yo estoy haciendo fotos y ya estoy pensando en poder hacer exposiciones, reportajes…Con unos colegas estoy haciendo un documental de cómo está actuando Europa en Ucrania con respecto a otras crisis de refugiados. Ahora me he venido a grabar el espacio que hay aquí, para luego contrastarlos con otro tipo de campos de refugiados para sirios. Bueno, hay que ser un poco polivalente. Como fotógrafo luego juntas todo lo que has hecho, cada cosa se ha publicado en algún sitio. Puedes enviar a agencias…. Las subes a un sitio y van circulando. Ahora he hecho una conexión con la tele vasca.

Siendo «freelance», ¿cómo haces que tus fotografías se publiquen en los medios?

Voy hablando con editores, enviando material…Luego hay otra forma de colocar fotos a través de las agencias y de ONGs. Hay organizaciones que se interesan en ti y te pagan como un medio de muy alto nivel. Pero al final para mí esto es vocacional. Me interesa estar aquí, ver estas cosas, documentarlas, trabajar sobre ellas y a veces los medios no son la mejor forma de hacerlo,  aunque sí los mejores canales para explicarlo de forma periodística porque las ONG luego tienen su filtro. Trabajar para medios y ONGs está guay porque te introduces en historias interesantes pero llega un punto en el que como fotógrafo, fotoperiodista o como periodista, también te aburres de conseguir imágenes banales. Parecen imágenes de stock, de agencia, no en el sentido malo. Luego me pagan por ellas y eso me ayuda a financiarme y a poder moverme por ahí. Pasa lo mismo con la televisión. Les pasas por ejemplo 10 minutos de metraje y ellos cogen 10 , 15 segundos y te pagan 300, 500 euros por emitir cuatro recursos. Eso no es un trabajo del que te sientas orgulloso. Hay que ir muy abiertos y estar muy espabilado y ver todas las oportunidades.

¿Te atreverías a pronosticar el futuro de Ucrania?

La guerra ya la ha perdido Ucrania porque su país está en guerra y además en una con mucha política y mucho interés extranjero detrás. Hay cincuenta nacionalidades luchando en el bando ucraniano y hay milicianos sirios luchando en el otro bando. Eso es un avispero. ¿Qué es lo que puede pasar? Hay gente que habla de que pueda partirse el país en dos, que se anexione otros territorios. De momento ha pasado muy poco tiempo.

¿Cómo están las ciudades de Ucrania en las que has estado?

Yo creo que en casi todas sigue la vida diaria pero evidentemente en algunas como Mariúpol no se puede. Yo he estado en Úzhgorod y ya te digo, la gente va a trabajar, terrazas abiertas, restaurantes. Igual en la tele se exagera. Hay guerra pero en diferentes sitios. Para los españoles es como que toda Ucrania está en guerra y para los ucranianos que hay guerra en tal punto, tal punto, tal punto.

 Están saliendo los ucranianos de su país y tú te vas para allá.

Sí, ja, ja, ja…Es que el periodista corresponsal es eso. Todos van corriendo de un lado y tú al contrario. Te metes en la frontera de un país del que está saliendo la gente. No es romántico ni nada. Es todo muy loco pero luego llegas a la ciudad y la vida sigue, todo sigue prácticamente igual.

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