Ingrid Magrinyà: «En la danza no tienes que entender, tienes que dejarte llevar»

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– Una entrevista de Cristina García y Celia Andreu –

La bailarina y coreógrafa Ingrid Magrinyà llega con su proyecto “Los días de Penélope” a Zaragoza. El martes 7 y el miércoles 8 de diciembre presenta en el Teatro de las Esquinas una composición de danza contemporánea, “Soirée”, en la que los cuerpos de los bailarines juegan con la música y exploran diferentes lenguajes coreográficos. Hoy hablamos con ella para conocer más de cerca el espectáculo que llega a la capital aragonesa en pleno Puente de la Constitución.

Pregunta: Soirée se divide en tres piezas, “Electric Games”, “Insomnia” y “Quisiera haber podido morir en tus brazos”. Cada una cuenta con diferentes bailarines, entre ellos tú. Pero, además, eres la directora. ¿Nos puedes contar un poco cómo está estructurada Soirée?

Respuesta: Sí, son tres piezas. En España se suele hacer lo del tríptico, lo de compartir noche con diferentes coreógrafos, que es una cosa muy normal en Europa y que aquí se está empezando a traer. Esto hace más amena la noche porque, a parte del intercambio de coreógrafos y de propuestas, es más entretenido. Te facilita colaborar con otra gente. Yo quería colaborar con Jorge García, uno de los que hace la tercera pieza. Es un coreógrafo que está en Suiza, es un crack como bailarín y como coreógrafo. Nos conocemos porque estudiamos juntos aquí, hemos colaborado en diferentes cosas y esta última vez, en pandemia, dijimos: «Vamos a hacer algo juntos». Hemos trabajado muy bien juntos, él es un encanto, un amor.

«En España es muy complicado mover espectáculos de danza»

Por cómo funcionan las cosas en este país es muy complicado mover danza, muy difícil, y pensamos en un transformer, un espectáculo en el que haya varias piezas y luego cada una de ellas pueda tener su recorrido propio. Pensamos en la posibilidad de que sean versátiles cada una de las tres en diferentes formatos, de calle, de escena, en diferentes festivales…

Foto: Gustaff Choos

P: ¿Qué se quiere transmitir con cada una de ellas? ¿Cuáles son sus historias?

R: Son tres piezas que en el fondo no tienen nada que ver, son independientes. Es un solo, un dúo y un trío. El solo no es un solo estricto, porque es una sola bailarina, que soy yo, pero estoy con un músico en directo. Así que en el fondo somos dos. El músico interactúa conmigo y yo con él y con el piano. Es un juego de ver quién está moviendo a quién, si es el músico el que está moviendo a la bailarina o la bailarina la que mueve al músico.

La segunda pieza, “Insomnia”, está basada en las variaciones Goldberg de Bach. Es una locura, una composición que hizo Bach para un tipo que no podía dormir y en sus noches de insomnio necesitaba un poco de chicha. Son vertiginosas, para mí es como el techno de ahora, pero del Barroco. “Insomnia” es ese universo barroco traído al siglo XX-XXI. La danza barroca estaba muy ligada a los movimientos celestes, ellas siempre se mueven alrededor de él, hacen esos movimientos circulares, corresponden a movimientos lunares, solares, de los astros. He querido hacer una traslación de lo que era la danza en esa época, pero modernizada.

Y luego el trío, que es el último, es la pieza de Jorge, que se titula “Quisiera haber podido morir en tus brazos”, y tiene que ver con lo que le pasó a este chico, Samuel, al que asesinaron. Tiene que ver con la identidad, con el derecho a ser quien tú quieras ser, con que te guste quien quieras, con la libertad de expresión y con el derecho a poder decirlo sin que eso repercuta en tu vida, que nadie te violente por eso. Esa es la que tiene la historia un poco más clara aunque luego puede tener muchas lecturas.

P: Y, personalmente, ¿cuál es la que más te gusta?

R: Es muy difícil. La Goldberg, que es mía, no la bailo, pero me encantaría bailarla. Es difícil, la música es muy vertiginosa, muy rápida, y solo con dos bailarines es complicado. Quizá con muchos más sería más fácil. Pero, no sé, me gusta mucho bailar la de Jorge, por ejemplo, me gusta que alguien haya coreografiado algo y yo meterme en la piel de ese coreógrafo. Luego con Gonzalo también disfruto mucho y es música en directo, entonces nunca es igual.

P: Soirée, ¿está dirigido a un público especializado en danza contemporánea o podemos disfrutar todos de ella?

R: Yo nunca hago danza contemporánea para bailarines contemporáneos o coreógrafos contemporáneos, coreografío para la gente. Pero, claro, es mi universo. La gente, en general, no está cerca de la danza y le tiene mucho miedo porque piensa que no la va a entender, y es absurdo. os enfrentamos a un público que a veces dice: “Es que no he entendido nada”. Y es que no tienes que entender nada, tienes que dejarte llevar, ¿no?

Yo si creo algo es para todo el mundo. No lo hago pensando en nadie, lo hago pensando en mí, en los bailarines que tengo, en que la gente no tiene por qué tener ese miedo. Hay gente que piensa que el teatro lo entiende porque hay palabra y no lo ha entendido, o gente que piensa que entiende de cine porque es fácil y van al cine, ven películas, piensan que entienden de cine y no.

«Nunca hago danza contemporánea para bailarines contemporáneos o coreógrafos contemporáneos, coreografío para la gente»

P: Sois pocos bailarines y vuestro trabajo conlleva un gran esfuerzo y dedicación. El martes estrenáis el espectáculo pero, ¿desde cuándo lleváis ensayándolo?

R: Pues yo empecé con “Electric Games” en enero de este año, incluso hablar de la posibilidad ya hablamos en pandemia, pero empezamos en enero. En marzo nos dieron la posibilidad de mostrar la pieza, que fue como una primera puesta en escena de esa piececita que luego se ha seguido trabajando más y ha cambiado. “Quisiera”, la de Jorge, la empezamos en julio, e “Insomnia” yo empecé en julio también, yo sola, sin bailarines. Con ellos empecé a finales de septiembre, septiembre-octubre. Y aún nos faltaría un mes más.

P: ¿Vais a llevar el espectáculo fuera de Zaragoza?

R: Nos gustaría, es la idea, pero ahí ya manda el mercado de producción y de distribución, y no es fácil. Las partidas económicas para cultura siempre son más pequeñas y, dentro de ellas, la danza es la más pequeña. A veces no se puede porque si hay más de dos bailarines ya les parece caro, entonces es complicado. Pero lo vamos a intentar con todas nuestras fuerzas.

P: De las tres piezas, diriges una de ellas, “Insomnia”, y bailas en las otras dos, “Electric games” y “Quisiera haber podido morir en tus brazos”. ¿En qué momento te planteaste empezar a dirigir coreografías?

R: Llevo muchos años coreografiando, cosas más pequeñas, cosas más grandes. Con mi proyecto “Los días de Penélope” llevo cuatro años, que es donde ya nos fuimos al gran formato: un espectáculo largo, grande, con ocho bailarines. Pero ya llevo años haciendo o pequeñas piezas o piezas grandes como ayudante de coreografía. He estado en Alemania con un coreógrafo trabajando de asistente de coreografía, y piezas mías he hecho pequeñas. Grandes no había hecho hasta “Los días de Penélope” porque tampoco había tenido la posibilidad económica.

P: Pese a ello, has seguido luchando y ahora estás aquí con tu proyecto. ¿Siempre has tenido claro que tu futuro estaba en la danza y, en concreto, en la contemporánea?

R: En la danza creo que sí, seguro, segurísimo. Pero en la contemporánea no, porque yo era muy clásica, yo quería ser bailarina clásica, yo quería estudiar danza clásica. En un momento dado apareció la danza contemporánea en mi vida, entonces todo cambió. También fue complicado para mí, hice muchas audiciones de clásico, muchas. Y es verdad que un bailarín muchas veces tiene que hacer muchas audiciones, aquí, allá, te recorres Europa entera. Hay gente que hace una y ya está, y hay gente que hace 200. A mí me pasó, hice mogollón, y cuando estaba en ese periodo encontré contemporáneo y de repente me abrió otro universo, y ya me quedé ahí.

Foto: Gustaff Choos

 

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