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Gonzalo Melero: “A corto plazo no pienso más que en disfrutar al 100% de este mundo que parece tan idílico pero que muchas veces es muy duro”

Entrevista realizada por Marta García.

El centrocampista madrileño debutó en el fútbol profesional la temporada 2014/2015 en la SD Ponferradina, de la mano de Manolo Díaz. Tras una temporada y media en el club berciano, y el descenso de este a la segunda división B, Melero llegó a la SD Huesca sin ser un fichaje especialmente ilusionante, pero se acabó convirtiendo en una de las piezas fundamentales para Juan Antonio Anquela. En la temporada 2017/2018, Melero fue uno de los máximos artífices del ascenso del Huesca a primera división: anotó 17 goles y disputó 38 partidos, todos ellos como titular. La campaña siguiente estuvo marcada por una lesión de pubis que le obligó a pasar por quirófano. La SD Huesca regresó a la categoría de plata un año más tarde, pero Melero encontró su sitio en la máxima categoría en el Levante de Paco López. Este es su segundo año en el conjunto levantino, y parece que está logrando hacerse con un hueco en el once.

 

Estuviste más de 10 años en la cantera del Real Madrid. Imagino que durante ese tiempo idolatrarías a muchos jugadores del primer equipo, o de otros clubes.

Durante mi infancia los jugadores que más admiraba eran Xabi Alonso, Cazorla y, sobre todo, Xavi Hernández.

¿En qué momento de tu carrera comenzaste a ser consciente de que era a ti a quien te pedían fotos, y que habías pasado a ser tú el ídolo de muchos niños?

Al final, cuando viajas perteneciendo al Real Madrid, mucha gente y muchos niños te piden fotos cada vez que juegas fuera de casa o tienes torneos fuera de Madrid. Aunque hay gran diferencia cuando pasas a jugar al fútbol profesional, ya que perteneces a un primer equipo con muchísimos aficionados y mucha gente detrás que nos ven como ídolos. Una vez jugué un torneo en categoría alevín en Estepona, el que juegan los 20 equipos de primera división, no sé si ahora se sigue haciendo así. Marqué tres goles contra el Málaga y ganamos 3-1, cinco segundos después de que acabara el partido tenía más de 100 niños rodeándome pidiéndome fotos y autógrafos. Apenas tenía 10 años y fue un día que no se me olvidará nunca.

Tras media temporada en el Castilla contando con pocas oportunidades, decides salir rumbo a la Ponferradina en el mercado invernal de la temporada 2014/2015. Viniendo de la capital de España, ¿cómo fue la adaptación a una ciudad más pequeña y tranquila como es Ponferrada?

Creo que la adaptación fue muy buena, tenía ganas de salir de casa y empezar a vivir lo que era el fútbol de verdad y, decidido al 100%, fue lo que hice. La ciudad era pequeña comparada con Madrid, obviamente, pero perfecta para la vida de un futbolista.

La temporada siguiente no fue un buen año a nivel colectivo, puesto que el equipo terminó descendiendo a 2ªB, pero tampoco lo fue a nivel individual, sobre todo tras la salida de Manolo Díaz. Supongo que no sería el escenario que imaginabas para seguir creciendo tras la salida del Castilla. ¿Fue duro? ¿Qué balance haces de aquella temporada?

Obviamente en general no fue un año nada bueno. Hubo altibajos, ya que creo que la primera parte de la temporada no fue mala ni para el equipo ni para mí, pero la segunda parte fue mala y muy dura. Claro que no es el escenario que hubiera imaginado, pero de todas las situaciones de la vida tienes que aprender y sirven para mejorar. No guardo un buen recuerdo en cuanto al fútbol, pero vives situaciones que te hacen madurar mucho más rápido.

Después de una temporada y media en la Ponferradina, llegas a Huesca. A pesar de no ser un fichaje demasiado ilusionante, te acabas convirtiendo en una de las piezas fundamentales del equipo ¿Qué crees que te faltó en la Ponferradina que sí tuviste en Huesca y que te hizo explotar como futbolista?

Pues personalmente creo que llegué con más edad, y con un año y medio en el fútbol profesional. Ya conocía la categoría y ya había jugado muchos partidos en segunda división. Era un jugador más maduro. Y, además, encontré en Huesca ese escenario donde un jugador se encuentra cómodo al 100%. Con los compañeros, con el entrenador, con el juego del equipo, con la afición… notaba una confianza en mí que también me ayudó a sacar mi 100%.

Con el Huesca lograste en la temporada 2017/2018 el ascenso a primera división ¿Qué fue lo primero que pensaste tras el pitido final en el Anxo Carro?

Lo primero que pensé fue que iba a poder cumplir mi sueño de jugar en primera división. Eso, y todo el camino y esfuerzo que había supuesto llegar hasta ese momento.

En la temporada 2018/2019 cumpliste el sueño de debutar en primera división con el Huesca, aunque el sueño se acabó convirtiendo en pesadilla debido a una lesión de pubis que te mantuvo apartado de los terrenos de juego, y por la que tuviste incluso que pasar por el quirófano. ¿Cómo fue para ti el año anímicamente?

Fue probablemente el año más duro de lo que llevo de carrera. Yo quería jugar un año más con el Huesca en primera división y, a pesar de muchas ofertas, solo pensaba en jugar con el Huesca. Pero desde la jornada 7 estuve entrando y saliendo del equipo sin llegar a estar nunca al 100%. De hecho, hasta el año pasado en el Levante no logré estarlo. Fue una situación en la cual me pudieron muchas veces las ganas de ayudar y de disfrutar de ese sueño que parecía que se me estaba escapando. Como siempre digo, espero haber aprendido y que me ayudara a ser mejor persona y jugador.

El Levante te ha dado la oportunidad de seguir creciendo en primera división ¿Cuál es tu máxima aspiración ahora mismo a corto plazo? ¿Y a largo plazo?

A corto plazo sinceramente no pienso más que en disfrutar al 100% de lo que hago, de cada entrenamiento, de este mundo que parece tan idílico pero que muchas veces es muy duro. Y disfrutar de todas las situaciones al máximo. A largo plazo siempre sueñas con cotas más altas, como jugar en Europa, en la selección, o disputar algún título. Pero eso, de momento, son sueños que no me preocupan en absoluto. Solo quiero disfrutar de todo esto, que creo que es lo que hago.

¿Quién es el compañero que más te ha marcado, por una parte, en lo personal y, por otra, en lo futbolístico?

Compañeros he tenido muchos. Siempre intento aprender de todos pero, si me tengo que quedar con uno, sería Alberto Lozano. Jugué con él en categorías inferiores del Madrid, y tenemos una relación impresionante. Y futbolísticamente creo que con el paso de los años estoy coincidiendo con gente de mayor nivel, y de los que más me han sorprendido han sido Cucho y José Campaña.

¿Cuál ha sido el gol más especial de tu carrera?

El gol más especial ha sido sin duda el que marqué en el Bernabéu. Era el primer partido que jugaba ahí, y para mí es un estadio especial. He ido a ver al Madrid desde los 5 años, y hoy en día sigo siendo socio. Fue un día que tampoco olvidaré.

Es habitual verte celebrar los goles de la misma manera: llevándote el dedo índice a la sien. ¿A qué se debe?

La celebración es la que hace un tenista que siempre ha sido mi preferido: Wawrinka. Y al principio era a modo de broma, pero ya se ha convertido en una costumbre.

¿Alguna manía o superstición?

Ninguna en especial. No soy supersticioso.

¿Alguna vez has ejercido como entrenador o ves la posibilidad de hacerlo en un futuro?

Fui entrenador de niños cuando jugaba en el Real Madrid C y en el Castilla, y sí que es una cosa a la que me gustaría dedicarme en el futuro. No tengo ninguna duda.

Aparte del fútbol, ¿qué otras aficiones tienes o qué te gusta hacer en tu tiempo libre?

En mi tiempo libre suelo estar en casa descansando. Me gustan muchos esos momentos y tener tiempo para mí. Además, me atraen otros deportes como el tenis o el baloncesto, y disfrutar del tiempo con la gente que quiero.

Aunque esperemos que aún quede mucho para tu retirada, ¿qué te ves haciendo llegado el momento? ¿Te gustaría seguir ligado al mundo del fútbol?

Cuando me retire, tengo claro que seguiré ligado de una forma u otra al fútbol. Como entrenador, seguro, y me gustaría trabajar en algún club con un proyecto de futuro. Pero espero que para eso quede mucho.

Por último, tras el parón debido al coronavirus, ha vuelto el fútbol sin espectadores. ¿Crees que es trascendental la presencia de los aficionados en los partidos o que, por el contrario, el hecho de jugar sin la presión del público ha podido mejorar el rendimiento de los futbolistas?

Creo que es fundamental la presencia de los espectadores en el fútbol: es la esencia. Siempre es mejor jugar sin espectadores que no jugar, pero ojalá pronto podamos volver a ver aficionados en las gradas. Personalmente les echo de menos porque embellecen mucho el ambiente y todo lo que rodea al futbol.

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