Videojuego del año, polémica del año

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Autor: Jesús Rodríguez Aína.

The Last Of Us Parte II ha arrasado en los Game Awards 2020 con 7 premios, incluido el de Game of The Year. La comunidad gamer también le ha otorgado un premio honorífico, el de crear una de las polémicas del año.

The Last of Us Parte II fue galardonado el pasado 11 de diciembre en la gala de los Game Awards con el premio Game of the Year. El videojuego diseñado por Naughty Dog, creadora de sagas tan importantes como Uncharted o Crash Bandicoot, también se ha alzado con la victoria en las categorías de mejor dirección, mejor narrativa, mejor diseño sonoro, mejor accesibilidad y mejor juego de acción/aventura.

The Last of Us Parte II también ha cosechado otra distinción, con permiso de Cyberpunk 2077 y el precario estado del videojuego en su lanzamiento, el de la polémica del año. La controversia alrededor del videojuego comenzó con un tráiler mostrado durante el E3 2018 en el que una chica y Ellie, la protagonista, se besan durante una fiesta. En tráileres posteriores se deja patente la existencia de una relación afectiva entre las dos jóvenes, lo que desató el descontento de parte de los aficionados a los videojuegos, que tildaron la orientación sexual de Ellie de «propagandística», «políticamente correcta» u «oportunista».

Las lesbianas existen en el Apocalipsis

La saga de videojuegos está ambientada en un futuro cercano durante un apocalipsis zombi. En ese mundo cruel y despiadado, donde impera la violencia y la sangre es la moneda de pago, la principal misión es sobrevivir. Lo previsible es que la orientación sexual de una persona no sea una de las características que más se resalte, sino otras como la valentía, el coraje o el instinto de supervivencia.

El quid de la cuestión es que durante el transcurso del primer videojuego de la saga, The Last of Us, no se menciona en ningún momento (excepto en un contenido adicional de pago) que a Ellie le gustan las mujeres. Cuando se mostró abiertamente la orientación sexual de la muchacha en los tráileres de la segunda entrega, algunos jugadores desconocían esa faceta de la joven, y la recibieron con rechazo.

Esta polémica ha abierto de nuevo el debate sobre los estereotipos, los roles de género, etc. A raíz de ello, se pueden plantear preguntas como: ¿hay unas características comunes a todas las personas LGBT+? ¿puede un hombre «femenino» ser heterosexual? ¿puede una mujer «masculina» ser heterosexual? Para quienes piensan que no, el problema no está en que Ellie muestre su sexualidad, sino en creer que la sexualidad está asociada a unos comportamientos y unos rasgos de carácter concretos y predefinidos.

Roma no se hizo en un día

Habrá quienes piensen que el proceso de aceptación de la homosexualidad ha sido corto, pues apenas han pasado tres décadas desde que la OMS dejara de considerar ser homosexual una enfermedad. Pero no ha sido, ni mucho menos, un proceso rápido, y todavía no ha finalizado.

Toda esta cuestión de la rapidez tiene un motivo: justificar, en cierta medida, la paulatina adaptación de las personas a los cambios, pues es entendible que los vestigios de una educación basada en unos valores de rechazo hacia la comunidad LGTB+ hagan que la aceptación sea progresiva. El caso de la homosexualidad de una heroína de videojuego evidencia que este proceso todavía no ha finalizado.

Este episodio se entremezcla con un profundo machismo en el medio de los videojuegos. The Last of Us Parte II presentó a una coprotagonista mujer, Abby, con los músculos muy marcados debido a su preparación militar. No hace falta decir que suscitó una polémica equiparable a la de la orientación sexual de Ellie.

¿Libertad de expresión?

No es la primera vez, ni será la última, que se alce la voz contra un videojuego, película, serie, etc. por incluir personajes que se salen de la norma, de los estereotipos marcados por una cultura que invisibiliza, encasilla y oprime a muchos colectivos. Las ansias de amplios sectores de la sociedad por, precisamente, cambiar esa cultura represiva es lo que genera reticencias en los más conservadores.

Sin embargo, bajo la excusa de defender el derecho propio de expresarse libremente, se está fomentando e incitando la antipatía y la repulsión hacia un grupo concreto de personas; pero, ¿es adecuado respaldar el odio bajo el precepto de la libertad de expresión? ¿es lícito dejar indemnes a aquellos que se amparan en un derecho para atacar y violar los derechos de otros?

La polémica que suscitó The Last of Us Parte II durante su lanzamiento en junio no ha ensuciado su apabullante victoria en los Game Awards, lo que demuestra que el medio de los videojuegos avanza, y lo hace hacia el respeto y la tolerancia, hacia un horizonte en el que no importa la sexualidad de los personajes o sus características físicas, sino las bondades de la obra. Porque los videojuegos no son solo un medio para entretenerse: crean polémicas, hacen pensar, remueven conciencias y, por supuesto, nos hacen pasar un buen rato.

 

Editores: María Melús Sierra y Miguel A. Esteban

Imágenes: Elaboración propia a partir de The Last of Us Parte II,  PlayStation España.

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