Mabel Lozano: “Utilizo el cine como una herramienta de transformación social precisamente para denunciar, para sensibilizar y para llegar a la ciudadanía”

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Entrevista realizada por Jara Sacristán y Nicolás Lahoz.

Mabel Lozano es una escritora, actriz, activista y directora de cine española, premio Goya 2021 al mejor cortometraje documental con  “Biografía del cadáver de una mujer”. Estuvo en Zaragoza el mes pasado presentándolo en el Festival Internacional de Cine “La mirada Tabú”, además de amadrinar el Festival. También presentó su libro “Te invito a un mojito”, escrito con Paka Díaz, un retrato real y humorístico sobre el cáncer de mama que ella misma sufrió. Esta manchega utiliza el cine para denunciar la explotación sexual de las mujeres víctimas de trata que son obligadas a prostituirse.

¿Qué ha supuesto para usted haber ganado el Goya este año al mejor cortometraje documental por “Biografía del cadáver de una mujer”?

Ganar un Goya por un documental que habla de la trata es darle altavoz a la trata, darle mucha más visibilidad a uno de los delitos que vulnera más derechos fundamentales.

¿Era ese el objetivo?

 Ese era el objetivo. Yo utilizo el cine como una herramienta de transformación social precisamente para denunciar, para sensibilizar y para llegar a la ciudadanía.

Y, ¿para las miles de mujeres que siguen estando esclavizadas por cientos de proxenetas de manera completamente impune, le ha llegado algún feedback de estas mujeres?

Yo entrevisto a muchas mujeres y trabajo con muchas mujeres porque trabajo con asociaciones que están con ellas. Entonces, parte de mis investigaciones las hago con ellas, conocen mi trabajo y ellas me animan a seguir haciéndolo. Por otro lado, cuando hables de proxenetas tienes que hablar de proxenetas y de los demandantes de sexo de pago porque son cómplices y al final esto se rige por la ley de la oferta y de la demanda.

Según el Instituto Europeo para la Igualdad de Género (EIGE), la ciberviolencia de género ha aumentado en los dos últimos años, especialmente debido a la COVID. Define la ciberviolencia como “todas las formas de violencia perpetradas a través de la comunicación electrónica e Internet”, violencia que está afectando particularmente a las mujeres y las niñas, con todo tipo de actos, que van desde el sexting, grooming hasta el deepfake. ¿Qué cree usted? ¿Es la ciberviolencia otro tsunami para el que no se están tomando las medidas necesarias?

 Yo acabo de terminar una serie que se llama Pornoexplotación, que habla precisamente de la migración de la prostitución a las fronteras digitales. Es decir, la prostitución 2.0: la pornografía, el sexting, el grooming… Es una serie que acabo de rodar ahora mismo.

¿Cuándo la podemos ver?

La podremos ver el año que viene.

Parece que ni el Tribunal Supremo ni el Ayuntamiento de Marbella han visto su documental ya que el primero ha reconocido parcialmente el “derecho” del sindicato de trabajadoras sexuales a sindicarse, alegando que tienen “libertad” para hacerlo y el Ayto. de Marbella ha editado una guía que informa de los derechos y de los recursos disponibles en caso de sufrir violencia. ¿Cree que estas instituciones están “naturalizando” esta forma de esclavitud como es la prostitución?

Mabel Lozano entrevistada por Jara Sacristán y Nicolás Lahoz. Fotografías: Elena Bandrés.

Yo jamás hablo de trabajo sexual porque (hablar de trabajo sexual) es reconocer que la prostitución es un trabajo, no podemos hablar de igualdad, de equidad, de no-violencia, porque detrás de la prostitución está la trata, está el abuso, la violación de derechos fundamentales, la falta de derechos sexuales y reproductivos; estas cosas son las que conducen a las mujeres a la prostitución. La no-libertad, puesto que estas mujeres no han tenido la oportunidad como nosotros de estar en la universidad o estar en la calle, no hay elección, por lo tanto no hay libertad, es por eso que no hablamos de un trabajo. Cuando hablamos de un sindicato, un sindicato tiene patronal y empleados. ¿Quién es la patronal de un sindicato de prostitución? Los proxenetas, es reconocer el proxenetismo de facto, no podemos estar trabajando en un mundo en igualdad cuando en las esquinas, hoy, que hace un frío que te mueres a las afueras de Madrid habrá más de doscientas mujeres en la calle, durante 15 h, con el frío, encima de tacones de 15 cm. que las recogerán sus proxenetas y las pondrán ahí y se las llevarán de nuevo, ¿dónde está ahí la libertad, dónde está ahí el trabajo? A mí la gente que me habla de trabajo me gustaría que se pusiera esos tacones de 15 cm, se pusiera un tanga y se fuera una noche de frío a cualquier esquina o cualquier rotonda, y que estuviera allí. Que vinieran hombres jóvenes, mayores, que la violaran, que la violentaran, la insultaran; hombres viejos, hombres que se drogan, hombres que huelen mal… A ver si hablaban de trabajo sexual.

Por otro lado, el presidente del Gobierno prometió una ley integral abolicionista de la prostitución que sancione a los proxenetas y a los clientes. Sin embargo, este proyecto de ley está paralizado porque no se ponen de acuerdo los socios de gobierno ya que el partido morado no está a favor de prohibir la prostitución sino de “educar para desincentivar la demanda”, en un país que se sitúa a la cabeza de Europa en consumo de prostitución, en el que cuatro de cada 10 hombres son puteros. Que mueve 1825 millones de euros al año, 5 millones al día, según datos del Ministerio de Igualdad. ¿Cómo lo ve usted?

Yo no utilizo la palabra putero, creo que debo ser de las feministas que no utiliza la palabra putero. Precisamente porque yo he empezado antes que nadie, hace 16 años, cuando nadie hablaba de trata yo hacía ya un primer documental, viajo a los países de origen… Este es un delito que conozco mucho y que llevo muchos años trabajando. Yo nunca he entrevistado a una prostituta, yo he entrevistado a miles de mujeres prostituidas; por lo tanto, si ella no es una prostituta, él no es un putero. Dicho esto, en la nueva ley del Sí es sí, la ley que va a salir dentro de nada, la ley de libertad sexual, ya aparecen las tercerías locativas, ya aparece la condena a todas las caras del proxenetismo. Esa ha sido, de verdad, el Goya más importante que yo he ganado. Cuando gané el Goya por “Biografía del cadáver de una mujer”, me llamó la ministra Montero, me reuní con ella en el ministerio, y dentro de la ley del Sí es sí, condenan todas y cada una de las caras del proxenetismo. Es importantísimo. La mayoría de mujeres en situación de prostitución en nuestro país lo ejercen por cuenta de un tercero que es el que se lucra, por eso se llaman tercerías locativas, en este caso, son los proxenetas. En esta ley ya va la condena a todas las caras del proxenetismo, si es verdad que lleva desde hace muchos años la ley integral contra la trata, con auténtica perspectiva de género, que aborde la reinserción, la prevención. Eso está encima de la mesa, una ley con realmente unas miras abolicionistas que mira hacia Europa. Francia es el último país en abrazar el abolicionismo, entonces, pues eso es una ley que está ahí, y que no prospera. Entonces qué queda por decir, pues que no hay voluntad política, es decir, ha habido dos planes nacionales contra la trata, yo he contribuido en los dos. El primer plan nacional contra la trata lo hizo Bibiana Aído, con el PSOE, y yo estuve allí con ella y pude contribuir en hacer aportaciones al plan. El segundo plan contra la trata lo hizo el PP, Susana Camarero, yo puede también contribuir con aportaciones de cómo en un proceso de trata lo que se incauta y sea como el narcotráfico, también para las mujeres y también para la investigación. Por lo tanto, no hay una ley porque no hay una voluntad política. No hay. Ha estado gobernando el PP, ha estado gobernando el PSOE y no está esa ley. La ministra dice que es abolicionista, el presidente dice que es abolicionista, todos dicen que son abolicionistas, pero nadie da un paso al frente. Y las mujeres siguen estando desnudas de derechos. Cuando hablamos de trata, cuando hablamos de prostitución, estando en este ciclo de cine maravilloso, en este festival de miradas tabú, dirigido por mi amiga Vicky Calavia, cuando hablamos de prostitución por el cine, siempre nos viene al imaginario una mujer en tanga con tacones, muy desnuda. Pero en realidad cuando hablamos de prostitución estamos hablando de mujeres desnudas de derechos, porque no hay leyes. Entonces no podemos hablar de laxitud en las leyes porque no existen esas leyes. Cabría pensar si no es importante realmente convivir con la esclavitud en el siglo XXI, que por un lado el gobierno hable de un país garantista, con muchos derechos civiles, y por otro lado en los puticlubs tengamos mujeres en esclavitud extrema.

El cáncer de mama es una enfermedad que afecta a una de cada diez mujeres en España. En su libro “Te invito a un mojito” cuenta cómo se enteró y enfrentó a esta enfermedad, ¿Qué le ha supuesto emocionalmente escribir este libro sabiendo que puede ayudar a muchas personas?

 Me ha dado mucha vergüenza. Yo he escrito “El proxeneta”, “Pornoexplotación”… “Te invito a un mojito” era mi historia, era yo, yo me tenía que desnudar y contar cómo me sentía. Tú nunca imaginas no estar, no ser, no existir. Nadie imagina eso. Y de repente tienes la palabra cáncer que es como una losa tremenda. Yo esto lo he escrito con una amiga periodista y lo que hemos intentado hacer es dar la mano a otras mujeres. Esto da muchísimo miedo, tiene mucho estigma. Entonces, me resultó un ejercicio al principio de mucho pudor. Es un ejercicio de sinceridad. Es un libro en el que lloras, pero también te ríes mucho. No porque nosotras hayamos banalizado el cáncer. El cáncer es una mierda. Hemos quitado mucho hierro y mucho tabú. Y es muy bueno incluso cuando no tienes cáncer porque te dice cómo cuidarte, cómo alimentarte. No queda nada modesto, pero a mí me hubiera encantado cuando me diagnosticaron el cáncer poder haber leído “Te invito a un mojito”.

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