‘Lolita’, la polémica «Gran Novela Americana»

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Autora: Julia De Jesús Ocaña

Lolita, conocida como la “Gran Novela Americana”, fue escrita por el novelista ruso Vladimir Nabokov en 1955. Este relato se ha visto envuelto en múltiples polémicas por el carácter controvertido de la historia que narra. Su mismo autor calificaba al protagonista de su historia, el profesor pederasta Humbert, de «persona odiosa», y no es de extrañar que el personaje menos querido de tan perturbadora novela despertara escalofríos incluso en su creador.

Esta obra nos habla de la obsesión de un profesor cuarentón por su hijastra de doce años de la cuál abusa sexualmente y maltrata. “Era Lola con pantalones. Era Dolly en la escuela. Era Dolores cuando firmaba. Pero en mis brazos era siempre Lolita”, expresa Humbert dentro de la novela.

El principal objetivo del autor fue denunciar el abuso sexual hacia los infantes debido a que él mismo sufrió esta clase de vejaciones de pequeño por parte de su tío Vasili Rukavíshnikov, apodado “Ruka”. Esta experiencia sumada a la historia real de Sally Horner, una niña de once años secuestrada y abusada por parte del pederasta Frank La Salle, creó el caldo de cultivo del cual nació Lolita. Su novela pretendía denunciar esta situación y a aquellos adultos que cometen semejantes atrocidades contra la infancia. No obstante, no se ha cumplido su voluntad, puesto que la obra ha sido envuelta por un halo de amor y erotismo. El crítico literario Lionel Trilling declaró en su crítica que “ningún amante ha pensado en su amada con tanta ternura” refiriéndose al protagonista de la novela, y el escritor Vargas Llosa opinó que a pesar de ser de las “más sutiles y complejas creaciones literarias no significa que no sea un libro provocador”.

Se trata de un libro que se ha visto envuelto en mucho debate. El principal es la sexualización de la niña sobre la cual gira toda la trama de la novela, Dolores, en contra de la voluntad de Nabokov. “Muchas personas representaron a una joven con contornos corpulentos -defendió el escritor su intención incriminando a la sociedad-. Muchas de veinte años o más, modelos baratas o simples delincuentes con melena rubia, imaginadas por idiotas que nunca leyeron el libro”.  De esta manera declaró que el éxito de Lolita no le “molestaba”, pero sí la imagen con la que habían dotado a la infante. “La pobre criatura”, tal y como él se refería a ella, en su mente tenía un aspecto infantil y se encontraba exenta de la perversidad y el atractivo con la cual se la imaginaban sus lectores y los ilustradores de sus portadas.

Y así es como los términos lolita y nínfula, también acuñado en la novela, se han generalizado para designar a adolescentes “seductoras” y “provocativas” hasta el punto de que han sido añadidos al Diccionario de la Lengua Española (DLE). Debido al aura de atractivo dotado a la niña por parte de lectores, ilustradores y cineastas, actualmente “lolita” hace referencia a copas de Martini, ropa interior e incluso en Japón a la preferencia de los hombres por las mujeres más jóvenes de aspecto infantil, el lolikon.

Otra de las polémicas que le acarrean es que se la ha considerado, por parte de colectivos feministas, una crítica a los roles sexistas que aparecen representados a lo largo de su historia. Esto es debido a la pretensión de “estetizar, erotizar y edulcorar la agresión masculina y el sufrimiento femenino” como opinó la escritora Marta Freixas sobre Lolita. En contraparte, colectivos principalmente masculinos en redes sociales han situado al pederasta como la víctima de la seducción de una niña de doce años caprichosa que sabe que Humbert está enamorado de ella y lo emplea para su propio beneficio. A esto le añadimos el interrogante de si será el libro mártir de la censura como ya lo fue un año después de su publicación cuando la primera edición dejó de ser comercializada en países como Inglaterra o Francia. Lolita no volvió a saltar al mercado hasta que una editorial estadounidense, G.P. Putnam’s son, rescatara rescató el relato de Nabokov en 1958.

Es cierto que a pesar de que en sus inicios fue catalogada como una novela erótica por la única editorial que quiso publicarla, conferir a la obra este aura no solo deja de ser un acto maquiavélico y que destruye la voluntad primera de su propio creador. La manipulación de la obra ha causado que no se vea reflejada la queja contra toda la situación que atañe al libro, sino que también ha ayudado a retroalimentarla. Desde cánones de belleza femeninos infantilizados hasta la sexualización de niñas, parece que el dañino estereotipo de Lolita se ha expandido por todo el planeta. Como en múltiples ocasiones, el problema no es la obra cuyo mensaje es relevante y su intención necesaria, si no la falta de reflexión por parte de la sociedad sobre el tema tratado.

Editoras: Tamara Morte y Alba Conte

 

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