Toyosi Ogunseye: de bioquímica a editora de la BBC. Todo un ejemplo de trabajo duro en el periodismo

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Autoras: Irina Bellido, Helena Hernandez y Paula Gracia

Toyosi Ogunseye, periodista editora senior de la BBC. Foto: cedida.

Toyosi Ogunseye, es la editora principal de noticias y puesta en marcha de los programas de la BBC News Day, BBC OS y BBC Minute para los países de América Latina, India y África. Antes de unirse a la BBC esta periodista nigeriana editó Sunday Punch, uno de los principales periódicos de fin de semana de Nigeria. Tras haber sido editora en The Punch Newspaper, ahora mismo compagina su trabajo en el medio público británico con la realización de su doctorado en Política y Relaciones Internacionales. Ha venido a Zaragoza para participar en el World News Media Congress 2022 celebrado en la capital aragonesa los días 28, 29 y 30 de septiembre. Un congreso que ha traído a representantes de los medios más importantes del mundo. Ogunseye ha sido una de las ponentes de la primera Cumbre de mujeres sobre redacciones líderes en transición celebrado dentro de este Congreso Mundial. Después de contar su experiencia como editora en la BBC, junto con Mar Cabra, premio Pulitzer 2017 por los “Papeles de Panamá”, junto con el Consorcio Internacional de Periodistas, y Pamella Sittoni, de Nation Media Group,  Toyosi Ogunseye encuentra un momento para concedernos una inspiradora y empoderadora entrevista.

Mesa redonda sobre la transformación de las redacciones en la que intervino entre otras periodistas, Toyosi Ogunseye. Foto: Elena Bandrés.

Si no estamos equivocadas, tus primeros estudios se centraron en la bioquímica, ¿qué te llevó a embarcarte en el mundo del periodismo? ¡Qué pregunta tan interesante! Desde que era pequeña a mi padre le encantaba comprar el periódico y todos los días nos preguntaba a mis hermanos y a mí qué era lo más interesante que se había escrito ese día. Teníamos que leerlo diariamente y contarle cuál era la mejor historia. Además, durante nuestra infancia, no nos dejaba ver mucho la televisión. Así que solo disponíamos de la radio y los periódicos. Por eso creo que fue la costumbre de leer las noticias cada día lo que desarrolló en un principio mi interés por ser periodista. En relación más concreta con lo que me habéis preguntado, lo que pasó fue que, en el momento en el que yo tuve que empezar la universidad, hace ya unos cuantos años, estudiar periodismo en Nigeria no era algo muy común entre la gente joven. Se esperaba que fueras médico, ingeniero, piloto, etc. Opciones de “alto nivel”.

Y entonces, ¿cómo fue la transición de estudiar bioquímica a ser periodista?Mi padre no me hubiera escuchado si le hubiese dicho que quería ser periodista, así que mi opción era comenzar a estudiar Medicina para convertirme en doctora. Sin embargo, no alcancé la nota de corte necesaria para entrar a la carrera y empecé a estudiar bioquímica, para la que sí conseguí la nota suficiente. Todo eso mientras continuaba practicando la profesión periodística, claro.

De izq. a dcha: Jane Barrett (Reuters); Mar Cabra (The Self-Investigation); Pamella Sittoni (Nation Media Group) y Toyosi Ogusenye (BBC). Foto: Elena Bandrés.

¿Dirías que estudiar bioquímica te aportó un enfoque diferente a la hora de desarrollarte como periodista? ¡Oh, sí! Considero que fue una buena idea estudiar bioquímica porque durante ese tiempo realicé muchas investigaciones científicas que definieron en parte mi trabajo posterior. Una de las historias por las que mucha gente me conoce es “The rich also cry” (“Los ricos también lloran”), que ganó diferentes premios. Esta se centraba en una comunidad de Lagos que padecía cáncer debido a que una fábrica cercana emitía gases venenosos a la atmósfera. Al parecer, esto estaba causando el desarrollo de la enfermedad en las personas. Entonces, lo que decidí fue tomar muestras de agua, del suelo de la comunidad. Las llevé al laboratorio y las analicé, lo que me hizo darme cuenta de que había una gran cantidad de plomo. Resultó ser el causante de que las personas enfermaran de cáncer. Todo fue posible gracias a mi formación científica. Así que sí, considero que me ayudó a convertirme en una buena periodista.
4- A lo largo de tu larga e inspiradora carrera has percibido una evolución en el papel que la mujer juega en el periodismo? Oh sí, ¡absolutamente! Cuando empecé en mi trabajo me convertí en la primera mujer editora en The Punch, que ahora tiene más de cincuenta años. Así que por aquel entonces, tras haber estado cuarenta años en funcionamiento, nunca había habido una editora. Pero ¿sabéis qué? Tras haber alcanzado esa posición, muchas han seguido mis pasos. No solamente en The Punch, sino en periódicos de todo el mundo. Considero que es algo que ocurre porque cuando la gente ve de lo que es capaz una editora, piensan “bueno, igual no es una idea tan terrible, intentémoslo”. Así que sí, definitivamente ha habido un aumento de mujeres en posiciones directivas. Siendo completamente sincera, aunque no diría que fue exclusivamente por mí, sí que creo que mi ascenso fue algo que ayudó a acelerar el proceso, al menos en The Punch.

Entonces, al principio, ¿dirías que no había igualdad de mujeres y hombres en el periódico en el que trabajabas? No creo que fuese algo intencionado, la mayoría de las salas de redacción tienen un ambiente muy masculino. El periodismo es una profesión muy dura, ocupa muchísimo de tu tiempo, y hace unos años no había muchas mujeres que estuviesen dispuestas a trabajar hasta altas horas de la noche. Tenemos hijos de los que queremos cuidar, otras responsabilidades… Por eso, como había más hombres que mujeres en las redacciones, es de esperar que más hombres ocupasen puestos de liderazgo, el porcentaje era más alto. La realidad es que sólo puedes contratar a las personas que vienen a ti a buscar trabajo, y entonces más hombres se sumergían en la industria de los medios. Por lo tanto, era inevitable encontrar esa mayor cantidad de periodistas hombres.

Sin embargo, podría decirse que, en los últimos años, hemos conocido muchas más historias de mujeres exitosas. Cuando las jóvenes periodistas ven ese éxito femenino, más chicas y mujeres querrán introducirse en el ámbito de trabajo. No creo que sea culpa de las organizaciones mediáticas, sino que es algo enraizado en las escuelas de Periodismo. Ahora estamos consiguiendo construir redacciones y equipos de trabajo más cercanas al cincuenta-cincuenta. ¡Incluso las hay con más mujeres! Es algo que realmente ha cambiado con respecto hace veinte años.

 En la actualidad, la atención del mundo está puesta en la terrible guerra que ocurre en Ucrania. Sin embargo, hay muchísimos sitios fuera de Europa que están pasando por situaciones similares. Por ejemplo, en Nigeria, con la crisis humanitaria y los ataques terroristas del grupo Boko Haram. Siendo sincera, ¿crees que Europa y sus medios solo empatizan con aquello que les afecta directamente? Sí que creo que el mundo debería tomar mayor iniciativa con los conflictos ocurriendo fuera de Europa. Primero de todo, hay demasiadas cosas pasando a la vez. Quiero decir, fijaros en lo que está ocurriendo en Irak, o fijaros lo que ocurre en Pakistán. Hay problemas en todas las zonas del mundo, no te dan un respiro. Pero no creo que los medios europeos se centren más en lo que lo hacen de manera intencionada. Considero que hay demasiada presión. Muchos medios de comunicación son privados, funcionan a base de beneficios. Y esto es algo que depende de los lectores. Por lo tanto, una redacción tiene el derecho de decir “sí, sabemos de la existencia de Boko Haram pero, ¿realmente a la gente le importa lo que esté pasando en Nigeria?” Los medios privados necesitan beneficios para pagar los salarios de sus trabajadores, para funcionar, así que nos focalizamos en lo que le interesa a nuestra audiencia.

 Así que, ¿dirías que es imposible dar cobertura a todo? Absolutamente. Pero eso no significa que esté bien. Creo que la mayoría de la gente no entiende lo que está pasando realmente en Nigeria, por ejemplo, y les gustaría informarse más profundamente sobre ello. El hecho de que alguien esté leyendo desde España o esté leyendo desde Canadá no significa que no se interese por lo que pasa en el resto del mundo. Lo que sí que podemos hacer, además de dar a conocer aquello que quieren nuestros lectores, es darnos cuenta de la responsabilidad que tenemos para darle voz a todo lo que pasa fuera de nuestro círculo.

¿Qué consejo le darías a las mujeres que quieran hacerse un sitio en el mundo del periodismo? Lo primero de todo es tener claro lo que quieres conseguir. Número dos, sé trabajadora. Es un trabajo que requiere ser muy constante y trabajador. Tercero, rodéate de aquellas personas a las que aspiras parecerte. Ten algo más fuera del periodismo, algo que hagas por y para ti, no tiene por qué ser familia o amigos. Soy de la creencia de que tenemos muchos talentos internos, hay que encontrar algo más que te encante hacer porque necesitas ese equilibrio. Busca oportunidades para crecer.Cuando empecé en este trabajo me encantaba viajar alrededor del mundo: es una oportunidad para conocer gente, hacer amigos, hacer contactos. Así que sal de tu pequeño mundo interno, de tus zonas de confort, e intenta conseguir tantas oportunidades como te sea posible.

Ya has mencionado en otras ocasiones lo duro que fue para ti dejar The Punch para trabajar en tu actual posición en la BBC. ¿Podrías decirnos qué es lo que más te gusta de cada uno de estos trabajos? En el Punch Newspaper lo que más me gustaba era la comunidad, es un medio de comunicación más pequeño que la BBC. Me gustaba mucho el apoyo de esa comunidad y la habilidad de tomar decisiones rápidas (The Punch era un medio privado, por lo que no existía el problema de la burocracia). En la BBC lo que más me gusta son las oportunidades de trabajo que hay en diferentes plataformas. En Punch Newspaper estábamos enfocados en África, sin embargo en la BBC tenemos la posibilidad de trabajar en el mundo entero y de cualquier manera: tanto digital, privado, público… hay más plataformas para trabajar y una mayor audiencia.

Parece que en tus primeros pasos en el Punch solías centrar más tu trabajo en la cobertura de crímenes. ¿Por qué? Buena pregunta, todavía no os he contado cómo me convertí en periodista. Tenía 20 años, ahora tengo 38, así que llevo 18 en esta profesión. Todo el mundo sabía en aquel entonces que me encantaba escribir. Tenía una amiga periodista que me preguntó: “¿por qué no vas al periódico The Sun y preguntas por mi amigo? Ve y te presentas”.

El Sun en esa época tenía los titulares más importantes del mundo. Estaba en el campus, salí de la universidad y me fui a la redacción de The Sun. Entré y me presenté: “Buenas tardes, me gustaría hablar con el editor. Mi nombre es Toyosi, de la Universidad de Lagos, y quiero ser periodista”. Recuerdo que era un martes. Me respondió que, antes del viernes, tenía que traerle dos historias frescas y nuevas. Estaba super emocionada porque el periódico más importante de Nigeria me estaba escuchando y me estaba dando una oportunidad. Volví corriendo a la universidad.

Esa semana pasaron un montón de cosas. Un estudiante se ahogó y otro murió. Ambos fueron víctimas de asesinato. Escribí sus historias, conseguí las fotografías y volví a la redacción. Cuando se las di, llamó al editor de contenido: “Mira lo que ha escrito”. Él me preguntó quién era y después me dijo: “Me faltan dos historias de crimen para mañana, voy a usar las tuyas”. Y así fue cómo me convertí en una autora con noticias publicadas.

Después de todo lo que has conseguido hasta ahora, ¿tienes algún sueño o algún propósito que todavía quieras conseguir? Sí, por supuesto que tengo sueños. Me gustaría adentrarme en el mundo de la diplomacia y la estrategia. Especializarme en Relaciones Internacionales. Ya os lo he dicho al principio. Creo que tengo otros dones, además del periodismo y me encantaría desarrollarlos más a fondo. Además, formar una familia. Creo que ya le he dado lo suficiente al Periodismo.

Editora: Elena Bandrés

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