Lectura digital, ¿sí o no?

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Autora: Judit Macarro

Hoy en día todo lo que gira a nuestro alrededor convive con la tecnología. Desde que nos despertamos hasta que nos acostamos estamos inmersos en pantallas como los móviles, las televisiones y, ahora también, la literatura.

Pero, a pesar de las ventajas y el avance que supone la digitalización de la lectura, ¿por qué no convence a muchas personas? Para ello, vamos a reflexionar sobre lo que ofrecen estos aparatos frente a lo convencional y a qué tipos de lectores beneficia.

El uso o no del libro electrónico, también conocido como ebook, es sin duda un avance en el mundo literario. Esta tecnología acaba con la idea de la lectura como una actividad en solitario. Por ejemplo, ahora con un solo clic puedes interactuar con otros lectores en las redes sociales compartiendo lo que más te gusta del libro.

También ofrece otras posibilidades como buscar una palabra o frase que te haya gustado, o incluso encontrar información adicional en los hyperlinks que se encuentran dentro del libro. Además, las herramientas digitales del dispositivo permiten aumentar el tamaño de la letra, facilitando el acceso a aquellas personas con problemas visuales.

Si hablamos de comodidad, gracias a su tamaño y capacidad de almacenamiento, el e-book permite que puedas llevarte los libros que desees a cualquier lugar. Algo que resulta complicado si se quiere llevar varios libros físicos para las vacaciones.

En cuanto a la parte económica, el libro electrónico es más barato que uno analógico. No tiene que ser transportado ni impreso, por lo que no hay un límite de ediciones y siempre están disponibles globalmente. Sin embargo, la desventaja de esta inversión es que no todos los libros se han digitalizado, por lo que las ediciones antiguas o los libros descatalogados no están disponibles para el ebook.

Al tratarse de un invento tecnológico, funciona mediante la electricidad y conexión a internet. Por lo tanto, es un avance que no todo el mundo se puede permitir y que necesita un conocimiento mínimo en tecnología. Una gran herramienta que en la práctica deja fuera a diferentes grupos sociales, como las personas mayores o con una renta económica baja. En cambio, el modo de lectura convencional está al alcance de todo el mundo en cualquier biblioteca pública.

En el mundo literario hay lectores de todo tipo: como los pollock, que marcan sus libros doblando las esquinas o con anotaciones en los márgenes; los lectores multifunción, que leen varias historias a la vez; el lector mochuelo, que prefiere esperar a la noche para seguir con su libro; o los bibliófilos, cuya pasión es coleccionar libros y ediciones especiales. En definitiva, hay tantos tipos de lectores como colores y cada uno se adaptará mejor a un formato u otro.

En el caso de los pollock doblar las páginas en el formato digital no es físicamente posible. Sin embargo, el ebook sí permite hacer anotaciones en el libro y marcar las palabras o frases que te gusten.

Para los lectores multifunción y su bolsillo, la opción más económica es la del ebook. Actualmente, la mayoría de libros en formato digital los puedes encontrar de forma gratuita con la suscripción a Kindle Unlimited.

Leer por las noches conlleva tener una lámpara cerca para poder ver bien. Pero no en el caso digital, ya que su pantalla te permite leer a oscuras sin cansar la vista gracias a que no tiene retroiluminación. Además, a diferencia de los equipos con pantalla TFT en los que la batería se mide en horas, en un lector digital la autonomía se marca por páginas.

Si eres un bibliófilo y te gusta coleccionar los libros leídos o ediciones valiosas, lo más seguro es que el libro electrónico no sea la mejor opción para ti. Con el ebook puedes almacenar muchos libros, evitando así el espacio que ocuparían en físico. Pero para estos amantes de las colecciones, un libro implica más que la lectura. El olor de las páginas, el tacto del lomo… experiencias que en el formato digital no son posibles.

La ciencia y la vida humana con ella avanzan cada vez más rápido. Ahora tenemos disponibles múltiples formatos que simplifican o facilitan la lectura; como los ebooks o los audiolibros. Pero cabe preguntarse si realmente ayudan a leer o a ahorrar tiempo al lector para realizar otras actividades. Cada vez destinamos más tiempo a las obligaciones sociales, relegando a nuestros hobbies y pasiones para el tiempo que se pasa en el autobús.

Editoras:  Tamara Morte y Alba Conte

 

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