REPORTAJE: La propuesta de la Comisión Europea para la nueva PAC suscita críticas en el sector primario
Autor: JACOBO GARCÍA OCHOA
Edición: Patricia Gascón
El sector primario es uno de los pocos ámbitos económicos gestionados principalmente por la Unión Europea y no por los Estados miembros. Por ello, el montante destinado a la Política Agraria Común (PAC) es uno de los más importantes dentro del presupuesto comunitario. El actual Marco Financiero Plurianual (2021-2027) dedica más del 30% del gasto europeo a la PAC, pese a que en 2024 el sector solo contribuyera en un 1,6% al PIB comunitario, según datos de Eurostat.
Unas ayudas esenciales
Como indica José María Alcubierre Puértolas, secretario general de la Unión de Agricultores y Ganaderos de Aragón (UAGA), las ayudas provenientes de la Unión Europea son fundamentales para que la actividad agroganadera sea rentable.
En el caso de Aragón, cada año la comunidad autónoma recibe aproximadamente 500 millones de euros de la PAC. “Sin este apoyo, actividades como el extensivo de secano o la ganadería ovina serían directamente inviables, ya que no son productivas por sí solas. El precio de venta no cubre los costes de producción”, asegura Alcubierre.

Una nueva PAC: un cambio estructural
La Comisión Europea (CE) presentó en julio de este año su propuesta para el nuevo Marco Financiero Plurianual (2028-2034) de la UE. Esta incluye una reducción del 22% de la cuantía destinada a la PAC y un cambio en su estructura básica.
Históricamente, la PAC se ha vehiculado a través de dos fondos esenciales. Por una parte, el Fondo Europeo Agrícola de Garantía (FEAGA), dedicado a pagos directos. Y, por otra, el Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural (FEADER), orientado al desarrollo rural. La propuesta de la CE pretende fusionar ambas partidas.
“La existencia de los dos fondos permitía que una parte importante de los subsidios estuvieran ligados al cumplimiento de proyectos relacionados con el desarrollo rural y la modernización. Ahora, con su eliminación, la PAC funcionaría más en forma de cheques directos no condicionados a la consecución de proyectos”, señala Luis Pardos Castillo, profesor titular de la Universidad de Zaragoza especializado en política agraria.
En una declaración conjunta en agosto, las organizaciones agrarias y el Gobierno de Aragón expresaron que “la desaparición de los fondos destinados a desarrollo rural supondría un freno a la creación de oportunidades en las zonas más desfavorecidas, así como una amenaza a las inversiones en infraestructuras, innovación y digitalización”.
Pérdida de uniformidad
La CE también ha sugerido un cambio en la forma de distribuir los fondos. “Una parte significativa de la PAC iría directamente a los Estados, que se encargarían de distribuirlos en base a sus respectivas estrategias nacionales”, explica Pardos.
“El problema -según la Asociación Regional de Agricultores y Ganaderos de Aragón (ARAGA)– es que se pretende integrar los fondos de la PAC y los de otras políticas en un mismo cheque que los Estados recibirán de la UE”. Esto podría hacer que la inversión real en el sector primario se debilitase. “Los gobiernos podrían decidir destinar más dinero a otros ámbitos como fomento o defensa”, señalan fuentes de esta asociación.
Entre las organizaciones agrarias existe también el temor de que esto acabe con la uniformidad con la que hasta ahora se habían repartido las ayudas, y provoque distorsiones en el mercado comunitario. “La homogeneidad de la PAC y la predominancia de un plan europeo es lo que ha evitado el surgimiento de desigualdades competitivas entre países y regiones en el sector agrícola”, transmiten desde ARAGA.
Perceptores de ayudas
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Más allá de las dudas que generan las modificaciones en el funcionamiento de la PAC, una de las principales reivindicaciones de las asociaciones continúa girando en torno a quién debe recibir estas ayudas. “Una parte de los fondos acaban en fondos de inversión y personas propietarias que no trabajan la tierra ni son productivas”, describe Alcubierre.
En 2024, en Aragón hubo 30.000 personas beneficiadas por la PAC. No obstante, en la comunidad solamente hay 17.000 agricultores y ganaderos profesionales. “Las ayudas de la PAC son esenciales para nosotros. Por ello mismo se tendría que mejorar su reparto de tal forma que lleguen únicamente a los que apostamos por un modelo social y profesional de agricultura”, recalca el secretario general de UAGA.
“Europa debe decidir qué modelo de agricultura quiere: uno sustentado en las personas, o un modelo basado cada vez más en fondos de inversión y agricultores de fin de semana”, afirma Alcubierre. La eliminación de los derechos históricos –aquellos fondos PAC que se reciben a raíz de las ayudas percibidas en años anteriores- es otra de las demandas de UAGA para que “el dinero vaya a quienes de verdad trabajan diariamente en el sector”.
Dudas y futuro
El Marco Financiero Plurianual (2028-2034) presentado por la Comisión Europea “es únicamente un punto de partida en la negociación del presupuesto comunitario y, como tal, incluidos los fondos de la PAC, va a estar sujeto a múltiples modificaciones”, asevera Pardos. La negociación con los Estados miembros y el Parlamento definirán finalmente la estructuración de los gastos e ingresos de la UE.
La propuesta para la nueva PAC introduce una simplificación administrativa y una mayor capacidad de respuesta ante las crisis. No obstante, las organizaciones del campo observan con recelo las modificaciones que establece en su funcionamiento. “Su aplicación conllevaría la extinción de algunas de las principales fortalezas que han garantizado el suministro estable de alimentos a precios razonables, el apoyo a los profesionales y la promoción de prácticas sostenibles”, expresaron en su declaración conjunta de agosto.
“El sector primario necesita una PAC que cuente con una dotación presupuestaria propia. Solo así se podrá llevar a cabo las políticas que son necesarias para asegurar la sostenibilidad del sector, el desarrollo rural y la soberanía alimentaria de la UE”, indica Pardos. Como dice Alcubierre, cuando el mundo parece que se lanza a construir cañones, hay alguien que debe seguir quedándose a hacer mantequilla.
(Este reportaje ha sido realizado en el marco de la asignatura “Periodismo económico”, impartida por Mariola Conde y Begoña Pérez)

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