Jorge Cyrus: “Las redes hay que saber controlarlas porque sin darte cuenta se te comen y te manejan ellas a ti en vez de tu a ellas”

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Entrevista realizada por Rubén Bailo

¿Es revista, es noticia? Es el Cyrus, que nos concede una entrevista. Con tan solo 23 años, Jorge Cyrus es conocido por ser alguien que no se calla nada. Directo, abierto y sincero, Jorge dice las cosas tal y como las piensa. Con su irreverente humor ha conseguido juntar un total de 300 mil seguidores en Instagram. Sus ocurrencias hacen reír a miles personas diariamente, no solo en las redes sociales, sino también en plataformas como Youtube y Mtmad, a las que sube contenido personal.

Jorge Berne (que es su nombre real) es de Tudela pero estudia magisterio en la Universidad de Zaragoza, y se da a conocer en las redes hace relativamente poco en la pandemia, como uno de los pioneros españoles en subir una gran tira de historias diarias de 15 segundos de carácter cómico. Su forma de pensar, de expresarse y de interactuar con todo lo que tiene a su alrededor hacen que sea el artista idóneo a la hora de animar una tarde de aburrimiento o los descansos del trabajo. Jorge es por tanto el referente LGTBI que una juventud acostumbrada a lo frenético pedía a gritos.

Si no lo conoces todavía, esta es tu oportunidad de descubrir al carismático influencer español, que nos habla sobre redes, activismo, referentes, y aceptación personal.

En un mundo en el que la tecnología ha evolucionado lo suficiente como para que se pueda trabajar participando en ella, ¿qué significan para ti las redes sociales?

Mucha gente las caracteriza como algo malo, pero desde mi punto de vista, el que las redes sean buenas o malas dependen del uso que les des. Es algo muy positivo que se ha creado y que nos ayuda a mantenernos en contacto con gente a la que no podemos ver todos los días. Ahora, hasta permiten conocer gustos y aficiones y hacer un montón de cosas positivas que hace años no se podían hacer, por eso todo depende del uso que les des. Sobre todo, pienso que se debería empezar a enseñar a todo el mundo a usarlas.

Hace poco has llegado a 300 mil seguidores en Instagram y tienes 16 mil en Youtube. ¿Cómo comienza todo este camino? ¿Es algo qué tenías planeado, o te has visto en lo más alto de un día para otro?

Pues mira no tenía absolutamente nada planeado. Esto empezó cuando yo tenía 18 años a través de un video que hice para presentarme a Gran Hermano. Ese vídeo se lo pasé a mis amigas, mis amigas a otras amigas… Vamos, que se empezó a hacer viral y la gente de mi zona me empezó a conocer, me pedían fotos, me seguían por redes sociales… Entonces, cuando implementaron las historias de Instagram empecé a subir contenido, y de repente vi que a la gente le hacía bastante gracia. Muchos más me empezaron a seguir, y hasta hoy.

¿Cuál es el momento exacto en el que te das cuenta de que lo que haces de subir historias y pasártelo bien en Instagram va en serio, y en el que dices: “vale, me puedo dedicar a esto”?

Este momento llega cuando nos encierran en la pandemia sobre marzo y abril. De repente marcas importantes que ya conocía me ofrecen colaboraciones. Y bueno al final todo son contratos, está bajo ley y de alguna forma el tener que hablar con Hacienda, darme de alta como autónomo y como persona que se dedica al ámbito de los artistas me hizo dar ese click y pensar: “¡ostras, que esto ya va en serio!”. Claro, tenía que informarme bien y plantearme vivir de esto, y efectivamente ahora vivo de esto.

A partir de este momento en el que te empieza a ver mucha más gente y las marcas te miran con lupa, ¿hay un antes y un después en la forma en la que te comportas en este gran escaparate social conocido como las redes sociales?

Desde un primer momento yo tenía claro que si me dedicaba a esto como algo más profesional, no quería cambiar mi forma de ser en las redes. Mucha gente cuando empieza ya a dedicarse a esto de forma seria, como que se modera más o deja de dar su opinión sobre ciertos temas. Obviamente tienes que tener cuidado porque Instagram te censura y elimina ciertas publicaciones. Pero yo no, de hecho, el 99% de las veces no me replanteo que lo que hago o dejo de hacer, y para nada he cambiado mi tipo de contenido, que es lo que quiero mantener.

Ya que mencionas el tema de la censura y de que subes un video de algo que te apetece decir pero que no está socialmente aceptado y te lo borran, ¿opinas que no debería ser así o que por el contrario, son unas medidas necesarias para proteger a la gente joven?

Creo que la censura está bien, pero en su justa medida. En Instagram existe la libertad de expresión hasta cierto punto, y es que tú no puedes decir X cosas porque enseguida te las eliminan. El lenguaje vulgar también está muy mal visto, tienes que andar siempre con mil ojos como quien dice si tienes un contenido como el mío.

Obviamente estoy súper en contra de que se puedan publicar videos de maltrato animal, videos sexuales, de agresiones… Aún así hay muchas veces que veo este tipo de videos, y luego a mi me eliminan un video en el que no estoy haciendo absolutamente nada malo. Es como que tienen el listón de la censura muy alto y tendrían que bajarlo un poquito, pero no sin eliminarla del todo.

En las redes te haces llamar Jorge Cyrus. Hay mucha gente que se pregunta si es tu nombre real, si te lo pusiste por la cantante Miley Cyrus… ¿Entonces, de donde viene realmente tu nombre?

Pues mira yo de pequeño era súper seguidor de Miley Cyrus, que hacía la serie de Hannah Montana. Estaba súper obsesionado con ella, tenía la habitación forrada de posters suyos, me compraba todos sus discos…

En Instagram yo antes me llamaba @jorgetudela o algo así, y hubo un día que con amigas salió la coña de un chico que se llamaba como Will Smith en Instagram y dije: “ostras pues si este se llama así a ver que pasa si me pongo yo @jorgecyrus como si fuera el hermano de Miley”. En realidad, surgió de una broma pero me acabé quedando con él, aunque no me apellido así en realidad. Sí que me lo pregunta mucha gente, pero no es mi apellido real, no.

¿Cómo cambia tu día a día a raíz de volverte famoso?

En Tudela la verdad es que no he notado prácticamente nada porque aquí todo el mundo me conoce desde hace muchos años y como que me tienen más asqueado.

Es cierto que cuando salgo de Tudela si que noto más el cambio y cuando voy a Zaragoza a la universidad me conoce mucha más gente. No soy Britney Spears, pero si que siento que me paran bastante porque al final me sigue mucha gente y en cuanto me ven, pues soy una persona que se me distingue fácilmente.

Noto miradas cuando paso por sitios donde hay gente joven, se me acercan, me piden fotos… Es cierto que alguna vez me han hecho alguna foto pensando que no me entero, pero sí que me entero.

Sin embargo, con mis amigas no ha cambiado absolutamente nada, me siguen viendo como al Jorge de siempre, aunque si que es verdad que ha cambiado mi entorno social en cuanto a que a que me ando con más ojo a la hora de conocer a alguien.

Muchas veces en las redes te has declarado fan de personas del universo Mediaset, y hace relativamente poco, has comenzado un canal en Mtmad, plataforma en la que compartes espacio con personas como Oriana, Steisy, Violeta… ¿Cómo es pasar de ser fan de estas personas a relacionarte con ellas como uno más?

Cuando me ofrecieron empezar en Mtmad tuve un montón de dudas porque yo soy una persona súper insegura en cuanto al trabajo. Me daba miedo no estar a la altura y acabar diciendo: “¿qué hago aquí con toda esta gente que son famosos a mi no me conoce tanta gente?”. Al principio me daba poco de miedo, además porque yo soy súper seguidor de todos los realities de Telecinco y al final es que los conozco a todos verlos en la tele.

Aún así, conforme ha ido pasando el tiempo me he acabado sintiendo uno más. y Cuando hablaba con alguno de ellos, o cuando me seguían, es cierto que me hacía mucha ilusión, pero ya los veo como compañeros de trabajo y tenemos conversaciones normales. Ya no es tan una relación seguidor-fan, sino que me veo un poco, no al mimo nivel que ellos, pero parecido. Ya no me comporto como un seguidor, sino que los trato como a una persona normal, que al final es lo que son todos los famosos.

¿Cómo crees que influyes a tus seguidores y qué crees que aportas al mundo de las redes sociales profesionalmente?

En general aporto mucha diversión, o por lo menos lo intento, aunque no se le puede gustar a todo el mundo. Recibo muchos mensajes a diario de que se lo pasan muy bien conmigo, y que les distraigo de sus problemas. Eso en general me hace sentir muy bien porque yo les distraigo a ellos de sus problemas, y yo haciendo videos de humor también me distraigo de los míos.

Sí que es verdad que, aunque mi contenido se base el 90% de las veces en humor, hay veces que intento hablar de temas sociales. Por ejemplo, cuando es el día de la mujer pues hablo del feminismo para concienciar un poco a la parte masculina que me sigue. Cosas así también me gusta meterlas de vez en cuando, ya que tengo una plataforma tan grande aprovecho para marcar un poco a la gente que me ve y hacerles pensar un poco, que se replanteen su pensamiento para que evolucionen si lo necesitan.

Al final me sigue gente muy joven, y, debido a las malas influencias que tengan pues pueden tener pensamientos que no son correctos. Es cierto que no es mi trabajo porque considero que la educación es parte de los padres y del colegio, pero me gusta hacerlo.

Todos los influencer tienen entre sus seguidores alguna que persona que se dedica a esparcir un poco de su odio. ¿Cómo describes a tus seguidores y a tus haters, qué tipo de personas son?

En general mis seguidores suelen ser gente joven. El 92% son mujeres de entre 18 y 24 años. En general son personas absolutamente normales que tienen un día a día normal y usan Instagram para distraerse. Es cierto que también me siguen hombres jóvenes y también gente mayor. Llega un punto en el que, si que es verdad que mis seguidores me ven para entretenerse, pero que a la vez establecen un vínculo conmigo a través de la pantalla, y yo con ellos. Ya no solo me ven para reírse, sino que se preocupan por mi, se alegran cuando me pasa algo bueno y es algo muy especial.

Por otro lado, en Instagram no noto mucho a la gente que se dedica a odiarme o a insultarme porque tengo filtros activados para que no me lleguen ciertos tipos de mensajes. Aún así siempre se cuela alguno, pero paso olímpicamente porque se que quieren llamar la atención o quitarse las frustraciones personales que tienen insultando a los demás. Al final ese tipo de gente te ve como un bufón o una persona que pueden utilizar para soltar toda la basura que tienen ellos dentro, pero como estas personas no me conocen realmente y solo están viendo un video en una pantalla, pues tampoco les tengo en cuenta.

Desde hace años, es común que influencers decidan exprimir sus facetas literarias y publiquen libros, que no está del todo claro si han sido escritos por ellos al 100%. Este año has publicado tu libro: “Aventuras, desamores y otras malas decisiones”, ¿por qué decidiste titularlo así y qué significó esta experiencia para ti?

A escribir el libro empecé en el confinamiento, justo el 20 de marzo. Me contactó una editorial y enseguida nos pusimos manos a la obra con un editor, fueron muy majos. Desde el primer momento les dije que yo quería escribir el libro completo, desde el principio hasta el final y que nadie escribiera una palabra por mi, y así se hizo. Yo si hago algo de este tipo es para que esté hecho bien. Fue una experiencia bastante positiva, me entretuve un montón la verdad.

Lo que más me costó fue el título del libro, estuve barajando varias opciones porque tenía entre 5 o 6 títulos. Al final nos decantamos por “Aventuras, desamores y otras malas decisiones”. Yo digo que el título es como un remix, o sea como mi vida vamos. Lo estuvimos hablando y dijimos: “pues mira vamos a ponerle: Aventuras, porque cuento un montón de cotilleos; desamores, porque mi vida con los chicos es un desamor constante; y otras malas decisiones, porque al final en el libro cuento más dramas y cosas malas que me han pasado, que otra cosa”. Fue una forma de resumir el libro en una frase.

Las redes pueden ser muy beneficiosas, pero también muy perjudiciales. ¿Cuál es tu opinión sobre los trastornos de adicción que pueden provocar o el daño a la autoestima ahora que se han puesto tanto de moda los filtros de belleza?

Yo creo que las redes hay que saber controlarlas porque sin darte cuenta, al final se te comen y te manejan ellas a ti en vez de tú a ellas. Una persona que no se dedica a esto lo puede llegar a manejar mejor, pero la gente que sí que nos dedicamos al final lo tenemos un poco más complicado. Yo me daba cuenta de que lo primero que hacía a la hora de levantarme y acostarme era mirar Instagram. Estaba todo el día pegado, bueno estoy, ahora mucho menos tiempo, pero estoy… Llegaba un momento en el que te empezabas a obsesionar con las cifras, los likes… siempre tienes que tener más me gustas y mas seguidores. El simple hecho de tener menos cantidad acaba afectando a tus niveles de autoestima, y es que al final es la aprobación de gente que no te conoce y que te llega a condicionar de tal manera que puede ser hasta preocupante. Yo intento manejarlo, también lo hablo con mi psicóloga.

Respecto a los filtros de belleza, creo que han hecho mucho daño porque al final existen una serie de cánones de belleza prácticamente inalcanzables que son mucho más alcanzables a través de estos filtros. Instagram te da la posibilidad de probar cómo te quedarían los ojos más arriba, unos labios más grandes… A mi me pasó que empecé a verme con los labios más grandes en los filtros y al final acabé inyectándome los labios para verme mejor. Creo que sobre todo a gente joven puede hacerle mucho daño.

Muchos jóvenes pueden llegar a sentirse identificados con lo que haces, y con cómo eres. De alguna forma te has convertido en un referente del mundo LGBTIQ+. ¿Qué opinas sobre tu influencia en personas jóvenes del colectivo y qué aportas al movimiento?

Las redes sociales le han hecho mucho bien al colectivo. Antes de que existieran estaba muchísimo menos visibilizado, aunque sigo pensando que ahora mismo no lo está lo suficiente. Es como que se nos han abierto muchas puertas, podemos seguir a una gran variedad de personas, descubrir un montón de identidades de género que no conocíamos antes… Una vez que salimos de nuestra zona de confort nos damos cuenta de que hay miles de tipos de personas distintas con diferentes etiquetas. Creo que viene muy bien, sobre todo en la adolescencia, cuando no nos encontramos a nosotros mismos y buscamos referentes. Sobre todo, a mi me preguntan mucho sobre el tema de cómo fue mi experiencia saliendo del armario y cómo se lo tomó mi familia. Hay muchos chicos y chicas en el limbo porque no saben como gestionar esa situación.

Al final lo que intento es darles consejos, que se desahoguen conmigo… Yo creo que al verme a mi, que soy una persona totalmente normal a la que le gustan los chicos, que lo visibilizo y lo grito a los cuatro vientos y que no pasa absolutamente nada, puede darles cierto ánimo y valentía para que ellos también se sientan bien consigo mismos.

Eres conocido sobre todo por la veracidad y espontaneidad que transmites, y algo que muchos se preguntan es si ¿eres realmente como te muestras en las redes o por el contrario eres un personaje?

Para nada me considero un personaje porque para mi personaje es una persona que se crea otra persona completamente distinta a la suya. Por ejemplo, el hombre de negro del Hormiguero es una persona normal, pero cuando llega al Hormiguero cambia totalmente. Yo no me considero así, porque a mi todo me sale natural, pero es cierto que en Instagram como que me multiplico por 10. En mi vida normal estoy más relajado, pero no diría ni haría nada que no haría en mi vida normal. Entonces no me considero un personaje a mi mismo, solo que en las redes soy más intenso.

Mucha gente se pregunta si pronto te verán comentando algún reality en la televisión, si sacaras otro libro o qué tienes planeado de cara a meses próximos. ¿Qué sueños de futuro tienes a corto plazo?

En televisión es cierto que no me veo por el tipo de trabajo que quiero en un futuro, porque a mi me gustaría ser profesor cuando todo esto de las redes acabe, porque esto tendrá fecha de caducidad supongo. Si me ofrecen tele no iría a la tele, si me ofrecen otro libro tampoco lo haría de momento. De momento estoy bien con lo que hago: hacer campañas con marcas, videos en Mtmad o plataformas que me vayan ofreciendo… Es cierto que este trabajo es muy dinámico y que cada día te ofrecen una cosa, y como que no puedes tener muchos planes de futuro porque que no te sirven realmente para mucho, pero sí que me gustaría dedicarme a esto durante muchos años hasta que pueda, y bueno, hasta que la gente se canse de mí.

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