Autora: Nerea Giménez Pérez
Editora: Patricia Gascón
Para acabar la asignatura de Fotoperiodismo el alumnado tiene que entregar un fotorreportaje largo. Con esta entrega se pretende ahondar en cómo la labor de documentación es esencial en el fotoperiodismo. Con esa entrega se permite al alumnado practicar para construir una historia sólida en una serie de diez imágenes. Con ejemplos como el que publicamos, se afronta el investigar el contexto, los antecedentes y los protagonistas. Lo que permite al fotógrafo/a, al y a la fotoperiodista, planificar una narrativa visual coherente y significativa. La documentación previa guía la selección de escenas, momentos y encuadres. Por ello, las imágenes trascienden lo anecdótico y se convierten en testimonio informativo. Así se trabaja con una documentación rigurosa para dotar de precisión a la historia fotográfica.
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En Teruel, la cerámica no es solo un elemento decorativo: es parte de su historia y
de su identidad. Sus piezas y colores que se reconocen fácilmente en elementos
emblemáticos de la ciudad, como La Escalinata o las torres mudéjares. Y detrás
de todas y cada una de esas piezas se encuentra Cerámica Punter.
La tienda nació en 1976 en un pequeño local que apenas contaba con diez metros cuadrados. No
era gran cosa, pero era el único espacio con el que contaban en aquel momento,
para llevar a cabo la venta de las piezas que realizaban en su taller. Con mucho
trabajo y esfuerzo, decidieron dar un paso firme en su negocio. Consiguieron obrar
esa pequeña tienda para convertirla en la tienda que a día de hoy se mantiene, tal
y como entonces ellos la construyeron. Esa pequeña tienda paso a ser un lugar de
referencia para todos aquellos que buscaban una cerámica artesanal con un
toque turolense. Durante décadas, fue la madre de Laura quién atendió el
negocio: recibía a los clientes, los atendía y aconseja con la mejor de sus sonrisas.
Tras su fallecimiento, su hija asumió esta responsabilidad para darle continuidad a
lo que un día fue el sueño de su madre. Se siente muy orgullosa de ello, pero
también reconoce que mantener viva esa tradición exige mucho esfuerzo y
sacrificio: el trabajo que ellos realizan nunca se hace solo.

El taller continua en manos de su padre, que sigue realizando la cerámica como lo ha hecho durante
toda su vida. Su labor es silenciosa, pero a la vez la más importante, porque sin su
trabajo nada tendría sentido. Pocas personas saben que la historia de la cerámica
y esta familia se remonta todavía más atrás de lo conocido: su abuela ya tenía una
ollería, y fue ahí donde comenzó este legado, que con el tiempo ha ido
evolucionado, pero jamás sin perder su esencia. Todo el trabajo de esta familia se
ve reflejado en las calles del casco antiguo de Teruel. Muchos son los visitantes y
también turolenses que fotografían estos monumentos sin saber de dónde
proceden estas piezas, pero todas ellas tiene el sello de Cerámica Punter.
Mantienen vivo un legado que se resiste a desaparecer. No solo es la historia de
una ciudad: es la historia de una familia. Ambas han crecido de la mano y han
sabido convertirse en un sello de identidad para locales y visitantes. En pleno
2025, a tan solo un año de cumplir medio siglo desde su apertura al público,
Cerámica Punter mantiene intacta su tradición por este elemento tan característico de la ciudad.

Con esfuerzo, constancia y mucho trabajo continúan vivos, poniendo en cada una de sus piezas sus manos y su corazón. Esta es la
historia de la cerámica en Teruel y de la familia que sigue apostando por ella.



