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Chocolates, Mundial y mucha, mucha viralidad de la mano de la influencer aragonesa Sabina Banzo

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Autora: Ainhoa Montero Tolosa (Se despide de Entremedios con esta pieza. Gracias).

Editora: Patricia Gascón Vera.

La periodista zaragozana Sabina Banzo, tras años como reportera de televisión y locutora de spots para grandes marcas, comenzó su andadura en redes sociales después de la pandemia, donde se ha convertido en todo un referente. Ocupa uno de los perfiles de influencer «foodie» más reconocidos en España y, por ello, ha sido galardonada y nominada en diferentes premios. Hoy, en Entremedios, la vamos a entrevistar para conocer el éxito de sus nuevos proyectos.

En sus cuentas de Instagram, TikTok y YouTube alcanza miles de seguidores. Esta faceta llegó después de la pandemia, al observar cómo estaba cambiando la forma de consumir contenido. En poco tiempo alcanzó la viralidad a través de las catas de turrones en la época navideña, sus recetas y la comprobación de si las «ideas de mier**», como ella las llama, que se popularizan en internet funcionan realmente o no. También se ha convertido en toda una experta de la freidora de aire. Por ello, tras el éxito de su primer libro, «Ya tengo mi airfryer: ¿y ahora qué?», la comunicadora ya tiene disponible su segundo título, con el que enseña a sacar el máximo partido a este pequeño electrodoméstico.

«Nunca chupar banquillo fue tan dulce» es el lema de su nuevo proyecto. Sabina ha dado un paso más con Yumtrip, con el que crea experiencias gastronómicas ligadas al mundo del chocolate. Con motivo de la celebración del Mundial de Fútbol, este proyecto se ha estrenado con una caja con forma de banquillo y camisetas de distintas selecciones, en cuyo interior hay un chocolate especial por cada una de ellas. Cada país, un sabor distinto. Su alineación ha quedado formada por España, Francia, Países Bajos, Inglaterra, Alemania, Italia, Argentina, Uruguay, Brasil, Estados Unidos y México. Para la elaboración de estos dulces ha contado con el maestro chocolatero Raúl Bernal, y el encargado de aportar esta estética futbolera con el diseño del packaging ha sido Igloo Studio. Este primer drop va más allá de ser una caja de chocolates, sino que, con cada bocado, pretende teletransportar al consumidor a un destino diferente y crear experiencias en torno a este torneo de fútbol que terminó con la segunda estrella para España.

¿Cómo se te ocurrió la idea de crear tu propia marca de chocolate?

Todo esto viene de que llevo seis años haciendo vídeos en Navidad de turrones y a la gente le gustan mucho porque soy muy sincera: me gusta o no me gusta, merece la pena o no merece la pena… Este año pasado hicimos un Mundial de turrones. Como tenía tantísimos turrones que había comprado para enseñar en los vídeos, me dijo Sergio: «¿Por qué no haces un Mundial?». Y yo: «¿Un Mundial de qué?». Y me dice: «Sí, mira, Ibai hace Mundiales de tazas». Me los puso, porque no lo había visto nunca. Coge dos tazas, las tira con una cuerda y se van rompiendo, y la que antes se rompa pierde. Entonces dije: «Bueno, pues cojo los 32 turrones que tengo, los enfrento y, como un Mundial normal de fútbol, pero de turrones, a ver quién gana». Y, casualmente, la gente se enganchó. Y entonces, al final, tuve que hacerlo incluso con la gente por la calle, dando a probar los turrones, y el ganador lo eligieron ellos. Total, que ahí quedó la cosa. Y dijimos: «Toda la vida yo hablando de chocolate, ¿por qué no crear mi propia marca de chocolate?».

Después del Mundial de turrones, yo le llevé el diploma de finalista a Raúl Bernal, que es de Huesca y yo, de Zaragoza. Hicimos buenas migas, nos llevamos súper bien y empezamos a tener más relación. Así que dijimos: «¿Por qué no le proponemos a Raúl que sea la primera persona en hacer algo para nuestra marca?».

¿Por qué os habéis estrenado con este primer drop inspirado en el Mundial?

La esencia de Yumtrip es que es chocolate, pero no es un chocolate sin más. Es chocolate, en teoría, viajero, que te recuerde a un lugar, a un sitio, a una comunidad autónoma. Que tú, al probarlo, digas: «Este es el chocolate de Zaragoza, este es el de París…». Entonces nos encajaba súper bien que en verano fuera el Mundial. Porque, claro, en el Mundial, de repente, hay un montón de países. Todo el mundo está pendiente de ello y nos daba mucho juego.

El único problema que había en verano es que el chocolate es una faena porque se derrite (risas). Total, que se lo propusimos a Raúl y Raúl nos dijo: «Bombones en verano, olvidaros. Nadie hace bombones en verano». Y entonces se le ocurrió hacer snacks de chocolate inspirados en cada uno de los países campeones del Mundial, de los que tienen estrellita. Y nos siguió el juego y ahí que hicimos el banquillo y todo. La verdad es que ha sido… No hemos podido tener mejor persona que nos acompañe en esto porque, de repente, sacar una marca de chocolate y que el que te haga el chocolate sea uno de los mejores maestros chocolateros de España, y que encima sea de tu tierra, es lo mejor que me ha podido pasar.

¿Por qué os habéis quedado con este once definitivamente?

Sergio lo tuvo clarísimo. Ocho países que tienen estrella, o sea, que han ganado alguna vez el Mundial de fútbol, que eran, a ver si te lo sé decir todos: España, Alemania, Francia, Inglaterra, Italia (que, aunque este año no jugaba, tiene estrella), Uruguay, Brasil y Argentina. Y luego, los organizadores de este Mundial, que eran Estados Unidos, México… Canadá, pero este último nos parecía un poco aburrido por el tema de ingredientes, sirope de arce… No nos encajaba mucho… Y dijimos: quitamos Canadá y metemos a Holanda como nuestro eterno rival, que nunca ha conseguido ganarnos, y le ganamos el Mundial de 2010.

¿Cómo fue el proceso de pensar las asociaciones de los sabores con los países?

Confiamos en Raúl 100 % y creo que hemos acertado. Por ejemplo, los torreznos de España fueron súper fáciles porque, en realidad, fue el único producto que Raúl ya tenía hecho, que son las paquitas. En La Paca las vende desde hace años, que es el torrezno con chocolate. Y nos encajaba muy bien porque, al final, te pones a pensar en España y puedes hacer millones de cosas. ¿A qué sabe España? A rebujito, a chacolí, a queso… En realidad, sabe a muchísimas cosas. Y como él tenía los torreznos hechos y nos parecía un sitio muy neutro, Soria, pues ya está, no vamos a discutir. A todos nos gustan los torreznos. De hecho, todo el mundo que prueba España ha flipado porque no te deja indiferente. O te gusta muchísimo o te genera un poco de rechazo por el tema del torrezno, pero la verdad es que a todo el mundo le flipa. Y luego, el resto de países, algunos los tuvo súper claros desde el principio y otros le costaron mucho.

¿Cuáles fueron los que más costaron de hacer?

Por ejemplo, el de Uruguay le costó mogollón. No había estado nunca allí, entonces no sabía qué postres típicos había o a qué podía saber Uruguay.

Entonces, buscando en Internet, vio que era muy típica la Tarta Chajá, que es una tarta como de nata, con melocotón, y, de hecho, la creación que hizo él es de chocolate blanco con bizcocho de melocotón seco y orejones y un poquito de coco. Entonces, claro, a todo el mundo le ha encantado Uruguay. A mí me flipa, pero es verdad que yo nunca he probado esa tarta. Pero cuando estuvimos hace un mes en el Mercado de la Paz, en Madrid, vendiendo, hubo mucha gente que vino y eran de allí. Yo se los daba a probar y les preguntaba: «¿A qué os sabe?». Y decían: «Sabe a Tarta Chajá». En ese momento pensé: «¡Ole, Raúl, que lo ha conseguido!». ¿Sabes? Eso es lo que tiene que ser un maestro, ¿no? Y ser el mejor. Porque, sin haberlo probado nunca, sin haber estado nunca en el país, fue capaz de hacer una creación que realmente sabía a lo que decía.

Nos pasó igual también con la de Francia, que es Tarta Tatin. Allí, en el Mercado, se los di a probar a un francés y me lo compró porque le flipa la Tarta Tatin y me dijo: «Es la primera vez que como algo que realmente me recuerda a la Tarta Tatin que me hacía mi madre en casa». Fue como: «Jolín, pues ya está, ya lo hemos conseguido».

¿Cuál ha sido el snack que más ha gustado?

No hay dos alineaciones iguales. Cada persona te dice una cosa. Para mí, mi favorito es Brasil y, seguido, Alemania, pero hay otras personas a las que les flipa el de Uruguay. Ha tenido muchísimo éxito, por supuesto, España con los torreznos. Italia, que sabe a pizza, a la gente a la que no le gustan mucho los dulces le encanta. Es que a cada persona le gusta uno. Es una barbaridad, pero es verdad que no ha habido dos iguales.

Eso es lo bueno, que no haya habido una unanimidad en cuanto a los sabores preferidos.

Sí, México, por ejemplo, que pica un poquito, a la gente que no le gusta el picante no le va tanto, pero a los que les gusta el picante y los sabores fuertes les encanta. Entonces es que hay para todos. Y lo guay es eso, que es una caja que es para compartir. Está pensada para que, en un grupo de amigos, mientras estás viendo el fútbol, podáis comerla como quien se come unas patatas y poder jugar. Primero, a adivinar países y, segundo, pues eso, a mí me gusta más este, a mí este otro no… Y la verdad es que creo que lo hemos conseguido porque lo hemos dado a probar a muchísimas personas, pero muchísimas, y no ha habido dos personas que me hayan dicho el mismo ranking.

 ¿Y hay algún snack que se elaboró en su día y que se ha quedado por el camino?

Desde las primeras pruebas que hice con él y que fui a probar y a grabar, hasta cómo salieron definitivamente, alguna cosa de la receta cambió. Pero la idea inicial se mantuvo.

¿Más o menos cuánto tiempo os ha llevado materializarlo?

Ha sido una locura, porque yo contacté con Raúl a finales de marzo, abril. O sea, en tres meses hemos hecho las creaciones de chocolate. No nos olvidemos del diseño, que lo ha hecho otra empresa oscense, que se llama Igloo, que son unos cracks.

De hecho, hemos sido tres socios, hemos estado todos a una. Nosotros como Yumtrip, La Paca produciendo e Igloo creando las cajas. Yo nunca pensé que diseñar una caja fuera un proceso tan complicado, que tuviera tantos matices, tantas opciones y que se le pudiera dar tantas vueltas.

Y luego, el hecho de que hayan creado un banquillo con el lema este de «Nunca chupar banquillo fue tan dulce» y que dentro quepan las once cajitas, que luego las sacas, les salen las alitas, que son las camisetas… El diseño es súper bonito. Y, de verdad, yo no pensé que se le pudiera dar tanta vuelta a todo, a los materiales… O sea, que… Es un mundo que no conocía y el mundo del diseño gráfico y de las cajas me ha dejado flipada. Yo pensaba: «Bueno, pues hacemos una caja y ya está». No. Es una caja muy complicada de hacer.

Y cuando te imaginabas el final de este proyecto, ¿pensabas que iba a ser el resultado que ha terminado siendo?

A ver, cuando tú te lanzas así, no has hecho nunca nada de esto, da mucho vértigo, ¿no? Porque dices: «¿Cómo reaccionará la gente? ¿Gustará o no gustará?». Es verano… y es verdad que, si este proyecto lo hubiéramos sacado en invierno o antes de Navidad, probablemente hubiera sido un boom mucho más grande del que ha sido, primero por el calor. Yo creo que la gente ha tenido un poquito de miedo a cómo llegará y, al final, lo hemos mandado todo en frío y han llegado perfectos, pero es verdad que comprar chocolate en verano es más complicado y, aun así, hemos vendido muchísimo.

Por lo tanto, la experiencia es súper, súper, súper enriquecedora para ser un primer proyecto de una marca que nace y, luego, en la difusión que hemos tenido en medios de comunicación. Yo todavía no me la creo. Es verdad que soy periodista, tengo muchos amigos, tengo muchos contactos, pero como hemos salido tanto a nivel nacional como local en todos los medios de comunicación, tanto deportivos como de comida como generalistas, me parece increíble. De verdad que sí. Yo no pensaba que íbamos a tener la repercusión que hemos tenido.

¿Y qué ha significado para ti este proyecto?

En realidad, después de muchos años generando contenido en redes sociales y trabajando como comunicadora, poder tener algo mío que funcione y que nos permita ir sacando ahora poquito a poco productos relacionados con el chocolate y los viajes… Y más adelante, pues tener, no sé. ¿Dónde puede llegar esto?, ¿vale? Pero imagínate que dentro de unos años podemos decir que tenemos nuestra propia tienda o un lugar físico donde poder vender todo lo que estamos haciendo. Me parece maravilloso.

Esto es un primer paso, una primera semilla, que ha sido muy gratificante y creo que nos va a llevar a no lo sé… Ojalá que a algo guay y muy grande. De momento, pues pasito a pasito. El siguiente paso lo tenemos puesto en la Navidad y ahora hay que empezar a trabajar. En verano es cuando se empieza ya con los turrones o con las cosas que se vayan a hacer.

Este drop terminó el 31 de julio. ¿Ya tenéis algo pensado para el segundo?

Estamos dando una vuelta. Estamos ahí, que no nos ponemos de acuerdo: unos queremos una cosa y otros quieren otra. A ver si nos ponemos de acuerdo y empezamos ahora, después de unos días de vacaciones, al lío, pero sí, algo ya nos ronda, ya estamos en ello.

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