Autor: Jacobo García Ochoa
La adopción del euro en Bulgaria a partir del 1 de enero de 2026 supondrá una mayor integración del país en el bloque comunitario, pero la opinión pública se encuentra muy dividida.
Bulgaria adoptará el euro como moneda oficial en menos de dos semanas: el 1 de enero de 2026. El Banco Central Europeo (BCE) determinó en junio que el país eslavo cumplía con los criterios de convergencia económica para unirse a la eurozona, y el Parlamento Europeo aprobó definitivamente en julio su entrada.
“La adopción del euro va a suponer una expansión de la economía búlgara, sobre todo en materia de comercio exterior”, asegura Kaloyan Simeonov, jefe del Departamento de Estudios Europeos de la Universidad de Sofía.
Este economista considera que, el simple hecho de emplear la segunda moneda más utilizada del mundo -tanto en circulación como en reserva-, supondrá un aumento en la confianza de los inversores internacionales en el país, debido a la estabilidad que esto genera.
División social
A pesar de estas predicciones económicas, una encuesta del Eurobarómetro en primavera de 2025 señaló que un 50% de los búlgaros se opone al euro, frente al 43% que es favorable. Al contrario que en Croacia, cuyo acceso a la eurozona en 2023 se vivió como un triunfo nacional, el euro en Bulgaria está sometido a una fuerte discusión política y cuenta con grandes detractores.
“El problema fundamental ha sido que en Bulgaria no se ha desarrollado ninguna campaña de comunicación acerca del euro”, explica Ognian Zlatev, que es búlgaro y jefe de la Representación de la Comisión Europea en Zagreb (Croacia) desde 2019. Los sucesivos gobiernos no le han dado ninguna prioridad a este asunto y, por ello, la ciudadanía no ha tenido ninguna guía institucional en la que confiar.
Fotografía Pixabay. Representación gráfica de monedas de Euro para este reportaje donde se une identidad y economía
Desinformación
Como indica Vyara Avramova, alumna de último año del Grado en Estudios Europeos de la Universidad de Sofía, “en lugar de diálogo con la sociedad, surgió el silencio, y el silencio siempre se llena de miedo”. Donde el Estado no habla con claridad, hablan los rumores. Así es como el debate público se inundó de desinformación acerca de lo perjudicial que iba a ser entrar en el euro.
Una conjunción de partidos de extrema derecha, medios de comunicación afines, influencers en redes y “poderes externos” (refiriéndose a Rusia) se encuentra detrás de los bulos sobre el euro, asegura Zlatev.
La supuesta pérdida de soberanía monetaria es uno de los principales argumentos que esgrimen estos grupos.
Sin embargo, tal soberanía no ha existido realmente desde que el país ligó la leva búlgara al marco alemán con un tipo de cambio fijo en 1997. Es más, “la entrada en el Eurosistema [autoridad monetaria de la eurozona] hará que el Banco Nacional de Bulgaria empiece a poder defender activamente sus intereses financieros ante el resto de bancos centrales”, afirma Avramova, quien también ha trabajado en el Centro de Información de la Unión Europea en Sofía.
En este reportaje hemos intentado contactar con economistas contrarios a la adopción del euro, pero no han respondido a nuestra llamada.
Un largo camino
Bulgaria se unió a la Unión Europea (UE) en 2007 [aquí puedes ver las sucesivas ampliaciones que ha experimentado la UE a lo largo del tiempo]. En ese momento, tanto el gobierno como el Banco Nacional de Bulgaria establecieron como un objetivo común entrar en el euro en 2009.
No obstante, como explica Simeonov, la crisis de 2008 hizo imposible que cumplieran los requisitos para ello. El crash bancario de 2014 y la pandemia de COVID-19 siguieron entorpeciendo el camino hacia la eurozona.
Desde 2024, Bulgaria ha aplicado las reformas necesarias para poder cumplir con los criterios de convergencia marcados por la UE.

Bulgaria se convertirá en 2026 en el 21er país de la UE en adoptar el euro / Maps interlude
El país se ha enfocado en reducir la subida de precios. En los últimos doce meses ha registrado una inflación del 2,7%, con lo que ha cumplido el criterio de no superar en más de un 1,5% la inflación de los países con mayor estabilidad de precios.
Los otros indicadores, como señala Simeonov, no han supuesto un desafío tan grande. “La disciplina fiscal [no sobrepasar el 3% de déficit público anual] ha sido buena desde hace 15 años”, apunta. Y, gracias a que la leva ha estado ligada al marco alemán, y después al euro, desde hace casi treinta años, también se ha cumplido con la estabilidad cambiaria.
Miradas a futuro
La adopción del euro es obligatoria para todos los países de la UE -con la excepción de Dinamarca- que alcancen los requisitos económicos. Sin embargo, la sociedad búlgara se halla lejos de tener una posición común acerca de ello.
Preguntada acerca de la opinión de los jóvenes, Avramova se muestra pesimista: “No están informados ni les interesa el asunto”. Mientras, la gente mayor es la víctima principal de los bulos que se difunden a través de redes sociales como Facebook, explica esta estudiante de 22 años.
“Obviamente, la adopción del euro va a traer una inflación en los precios, porque el coste de vida en Bulgaria se va a equiparar al del resto de países de la UE. Pero no va a ser del 100% del que hablan los populistas antieuro”, expresa Simeonov, quien también cree que el gobierno deberá desarrollar políticas sociales para ayudar a los más vulnerables.

Fotografía Pixabay. Catedral de San Alejandro Nevski de Sofía
La adopción de la moneda común va más allá de una integración económica. “El euro es solo un paso más en el proceso de construcción de un sentimiento de identidad europea en Bulgaria. La UE, al final, es un espacio de valores y objetivos compartidos que va más allá del dinero”, cree Avramova.
Muchos ciudadanos piensan que abandonar la leva es renunciar a la identidad histórica. Para Simeonov es lo contrario: “El hecho de que ahora los euros también vayan a estar escritos en cirílico y lleven el dibujo de Juan de Rila [uno de los santos más venerados del país] va a permitir que se difunda la identidad búlgara por todo el continente”. “Unidos en la diversidad” es el lema de la UE. Bulgaria sigue el camino del euro con la vista puesta en hacerlo realidad.
(Este reportaje ha sido realizado en el marco de la asignatura “Periodismo económico”, impartida por Mariola Conde y Begoña Pérez)


