Un estudio realizado por estudiantes de Periodismo revela que la pandemia ha afectado psicológicamente a 7 de cada 10 jóvenes

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Texto y autoría del estudio: Víctor Bravo, Manuela Canales, Nicolás Lahoz, Jara Sacristán y Pilara Subías.

Siete de cada diez jóvenes han padecido trastornos mentales derivados de la pandemia, según una investigación sociológica realizada por un grupo de cinco estudiantes de 1º de Periodismo de la Universidad de Zaragoza. El estudio, enmarcado en la asignatura Sociología del mundo actual impartida por la profesora Tatiana Íñiguez, revela que más de la mitad de los encuestados sufrió ansiedad.

El proyecto nace de la preocupación de los estudiantes por conocer cómo les había afectado la pandemia a sus iguales: “Es indudable que la COVID ha cambiado nuestras vidas, por ello, cuando tuvimos que seleccionar el tema decidimos realizarlo sobre los efectos de la pandemia en los jóvenes, por afectarnos directamente y por estar muy invisibilizado en la investigación social”, apuntan los autores en su informe.

La muestra está formada por 261 jóvenes de entre 14 y 24 años de toda España, a los que se les ha realizado encuestas, y 8 personas que han participado en dos grupos de discusión. “Los grupos de discusión consisten en una entrevista en grupo, nos pareció clave incluir en el trabajo para humanizar el trabajo con testimonios reales y anónimos, más allá de unas simples estadísticas”, explican los autores.

El trabajo no solo se centra en conocer las consecuencias psicológicas de la pandemia, sino que también investiga los efectos que ha tenido la COVID en todos los ámbitos de la vida de los jóvenes: como las relaciones sociales, política y activismo, la educación y la economía, además de la salud mental.

Las principales conclusiones en el ámbito de las relaciones sociales reflejan que los jóvenes encuestados, en su mayoría, no redujeron por miedo al contagio sus contactos sociales una vez acabado el confinamiento estricto. Por otro lado, casi la totalidad perciben un aumento de la polarización política, se sintieron culpabilizados por los políticos del aumento de contagios y también apartados de la toma de decisiones. En el activismo, la pandemia no ha hecho que los encuestados se interesen más por la política y la mayor parte de ellos no ha retomado las movilizaciones a pie de calle.

En cuanto a la educación, sorprende que más de un 20% de los encuestados prefiera un modelo mixto de educación: presencial y virtual. Asimismo, consideran que los centros no supieron dar respuesta a la contingencia y se aumentó la brecha digital. Una de las entrevistadas explica que apenas recibió clases online: “Ha generado una desigualdad gigantesca porque muchos alumnos no tenían acceso a internet y no han podido seguir la clase. Algún profesor concreto se preocupaba cada cierto tiempo de darnos clase, pero lo hacíamos todo por libre”.

En el aspecto económico, los encuestados no se vieron muy afectados y apenas conocían a personas que hubiesen tenido que recurrir a servicios sociales para subsistir. Sin embargo, una participante de un grupo de discusión narra cómo un joven de su entorno “tuvo que dejar de estudiar porque su familia no podía seguir adelante y no podía permitirse pagar sus estudios, por lo que decidió intentar buscar trabajo para ayudar”.

El papel de los medios de comunicación también es objeto de estudio, un 61% de los encuestados considera que la excesiva carga de noticias y datos de la pandemia les provocó estrés. Uno de los participantes de un grupo de discusión sostiene: “Veías muchas cosas que eran contradictorias y esa acumulación de información provocaba más desinformación y no sabías nunca a quién creer. La información no nos ayudaba y nos emborronaba la cabeza. Yo creo que estaba mal enfocado el trabajo de los periodistas. Un sensacionalismo muy alto sin proponer soluciones”.

Para los autores del proyecto, “la normalización de la COVID no puede suponer que se olviden los efectos que ha tenido sobre la población” y ven “fundamental” un aumento de inversión pública en servicios psicológicos que atiendan a los jóvenes o en educación, “para garantizar una educación de calidad que no agrave la ya existente brecha digital”. “Es muy necesario que se continúe trabajando, especialmente, en las consecuencias a largo plazo, que todavía desconocemos”, concluyen.

El documento con el informe completo está disponible en https://www.researchgate.net/publication/360189373_Los_efectos_de_la_pandemia_en_los_jovenes

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